domingo, agosto 16, 2015

Arrancando del lamento nerudiano

Y llega Neruda, arrancas de él y, sin darte cuenta, vuelve a engañarte y te obliga a sentarte a un costado de él.




domingo, enero 26, 2014

26 de Enero de 2014



Un día como hoy (o como ayer). Domingo. Amanecer, trotar y fotografiar. Smartphone, LapTop, Facebook, @jozhe1980 y Wordpress. Un libro. Unos CD. Un Steve Job, un Timothy Leary, un (unos) Daft Punk, un (unos) MGMT, un Johann Sebastian Bach. La Nico, la Rosita y la (única y sagrada) Inés.  “Concertos for Oboe & Oboe D'Amore”, “Touch” y “Alien Days”. Frases para pavonearse: “la “H” es muda pero no significa que no exista”; ”enchúfate, sintoniza y abandónalo todo”; “ándate a la chucha”. LSD, DELL, LG y JGP. Oscuridad, decepción y trabajo (atrasado) adelantado. Liga para el Descubrimiento Espiritual. True Detectives. Noche, cama y pernoctar (ojala soñar).
 
http://www.youtube.com/watch?v=KHzfD6XLK7Q&list=RDDFLN2z3bNDw

jueves, febrero 21, 2013

El Mensaje Oculto





 Y un papelito delatador naufragaba en el charco de sangre que fluía del afluente de la malograda: "A veces te quiero. A veces no te quiero ni un poquito, pero hoy, me levanté queriéndote y, espero, acostarme igual".
1)      Plena prueba de un suicido. 2) Prueba confesional de un asesinato. 3) Revelación de un hecho sobrenatural.
Vestigio de pura verdad, que espera sin apuro, que fiscales, peritos, prensa, curiosos, jueces y dioses patriarcales, extraigan de ese trocito lo “ocurrido” esa noche(día) furibunda (templada); descubran al o los (auto) culpable(s) y logren la fantaseada justicia.
Bendito seas insignificante pergamino que das trascendencia a la inexistencia.
     (Tienen todo/No tienen nada)

martes, noviembre 27, 2012

Mi sushi colorín (a)



Un (a) sushi colorín me capturó para torturarme. Azotarme con las piedras del amor famélico. Despojarme de mi corazón naufrago; crucificarlo para exonerar sus culpas marcianas. Pero no me importa, no quiero dejar los recuerdos/sufrimientos atrás. Revelaciones traicioneras, desempolven el futuro y reténgala.

Y el Lord Oscuro, espera mi alma a cambio de su regreso. ¡Please, prepárame para pelear por su reivindicación y asunción.¡

Algún día volveré a escuchar su jadeo-halo-inmoral. Perderme en sus hilos que dibujan su complexión pecosa. Rojo es mi ella/yo color de vida. Color que decidió pintar sobre mi incompleta existencia.

Y el Lord Oscuro, espera mi alma a cambio de su regreso. ¡Please, prepárame para arrodillarme y rogarle su vuelta.¡

Claustrofobia asfíxiame, cuando sienta que la pierdo. Claustrofobia asfíxiame, cuando la pierda. Claustrofobia asfíxiame, cuando sienta que la pierdo. Claustrofobia asfíxiame, cuando la pierda. Claustrofobia asfíxiame, cuando sienta que la pierdo. Claustrofobia asfíxiame, cuando la pierda … (Oigo cantar el coro: it feels like someone's missing, yeah it feels like someone's missing, it feels like someone's missing, yeah it feels like someone's missing…)






lunes, julio 02, 2012

El Accidente (Segunda Parte)



II
N° 1) El ambiente previo: dos autos, la familia, el alcoholizado, la autopista, luces, bocinas, ­extraños. N° 2) El Accidente.  N° 3) El ambiente ulterior: sin-autos, sin-familia (madre e hija tiradas en el asfalto), sin-alcohólico, autopista-tumba, silencio, ángeles, demonios y un botín.
-¡Mamá, ven, mamá¡…- fue la frase arrancada, del suspiro de vida restante, de la inocente accidentada. -¡Mamá, me duele¡…- 
-Tranquila mi niñita, tranquila. Acá está la mamá, contestó la progenitora, tan o peor maltrecha que su prole, extendiendo con esfuerzo su mano para acariciar la magullada cabeza de la pequeña. –¡Tranquila, amor, pronto terminará¡-.
Cronos, se apiada de la madre. Tiempo detenido. Permite que la mujer goce, no de su precaria existencia, sino la fugaz presencia de su hija. Mima esa cabecita, mortalmente rota, intentando, ingenuamente, que el sufrimiento de su descendencia se transmita hasta su cuerpo adulto, igualmente, abrumado por el dolor.
A esas últimas caricias se acompañan luchadas palabras de aliento: –“Tranquilita, mi vida, ya pasará, falta poquito”-. Al parecer resultan efectivas; la infanta desliza una sonrisa, quizás de alivio, quizás sólo por instinto.
El tiempo se acabó. Espectros negros distorsionados surgen en el escenario vacío. Se acercan a los infortunados, que parecen revivir, justo en el momento, que estos se les aproximan, lanzando un grito desesperado, un último grito. Las figuras fantasmales capturan a las víctimas y las arrastran hacia un pozo abismal que cavan en el mismo lugar donde los infelices perecieron.
La madre, tapa los ojos de la pequeña. No es una escena para una menor (menos moribunda). Entonces, aparece un espectro al costado de la criatura. – ¡No, ella no¡-, exigió la mujer. El mensajero se detiene; extiende (al parecer) su brazo y apunta hacia la madre. Sin vacilo contestó ella - ¡Si, yo¡-.  En ese mismo instante, se descubrió otra silueta borrosa, pero ésta era blanca y resplandeciente (cegaba al enfocarla con la mirada).
Con la llegada de esta otra aparición, el oscuro espectro construyó, como los demás, la profunda sima, tomó de una extremidad a la madre y la tiró hacia la tumba, descendiendo ambos por ese mismo abismo.
-¡Mamita, no me dejes sola¡- dijo agonizante la menor. La madre no alcanzó a dar respuesta a esa suplica (quién sabe lo que le hubiera dicho la madre a su hija en su momento de muerte).
La pequeña, pronto a fenecer, miró a la luminosa sombra y preguntó - ¿Quién es Usted, Señor?-. Esa figura, contestó parco: -¡Nadie¡- (creo que dijo eso o sólo fue una alucinación). Dicho esto, se abalanzo sobre la cría y desaparecieron, dejando atrás los vehículos destrozados, la sangre derramada y el letal infortunio.
Ergo (complemento frase final, Primera Parte), las armas las carga el diablo, las ciencias y Dios (inclusive).

sábado, junio 23, 2012

El Accidente. (Primera Parte)





 I
Un escenario traicionero, un paisaje ordinario: misma autopista, apáticos edificios, el ritual taco, resignado aburrimiento, la desesperación del arribo. Un cuadro diario que te provoca somnolencia y termina despertándote en el Otro Lado. La rutina disfraza la tragedia, la hace sorpresiva, rápida y, a veces, indolora.
Pero el momento en que los bólidos se deciden fusionar, el paisaje común desaparece. Una goma de borrar elimina la autopista, los edificios, los terceros indiferentes, el disco Pare violentado; se extingue todo bien tangible hasta lograr el vacío. Lo único que resalta es un complejo de tuercas, fierros y sangre que ensucian el universo blanco que los rodea.
El cronómetro deja de correr. Todo sucede de manera tan lenta, extendiendo la escena más allá de lo que las víctimas quisieran. Quizás, por lo forzado y previsible del final, es necesario alargar el evento para dar cierta falsa incertidumbre sobre el resultado. El sonido también calla.  Después del grito difunto, solo hay silencio. Una película muda en que sus participantes quieren romper pero la norma no se los permite.
Entonces, la colisión. Pura mecánica de Newton. Una bolsa de principios físicos y modelos matemáticos. No hay emociones sólo la fuerza (e indiferencia) de las ciencias. No tiene sentido imputar responsabilidades a aquel conductor en estado comatoso, cuyo exceso de cervezas del desahogo, no permitieron que divisará, a una distancia próxima, el disco Pare, ni al automóvil que se dirigía por la otra calle. Qué culpa tiene que en ese auto estuviera una familia, de esas convencionales (padre, madre y una infante), que tanto gustan a Dios, gobernantes y a la prensa. Es difícil creer que el desgraciado haya querido soslayar una regla de tránsito tan importante (vital), mucho menos asesinar a individuos anónimos. Simplemente ocurre; un empujón imperceptible de las leyes de la naturaleza y el desastre sobreviene.
Es increíble como acuerdan colisionar dos vehículos en el lugar y tiempo exacto; un convenio de aceleración, golpe y daño. Primero, el vehículo que desobedece el disco Pare, acelera, como si se percatara de la infracción y huyera para no ser sorprendido. Esa premura tempestiva permite coincidir con el móvil familiar, impactándolo justo en el borde lateral; zona abandonada de cuidados. Ahora son dos masas que se compenetran con intensidad; un acordeón que se va cerrando,  doblando, sin consentimiento, acero, quebrando vidrios, desgarrando plástico, chorreando bencina, sometiendo cualquier tipo sustancia líquido o sólido. Por unos segundos son uno. Luego, la materia se percata del daño provocado y comienza desintegrarse para alejarse de la zona de ataque, diseminándose en varios metros.
Pero los ocupantes de los autos no tienen posibilidad de huir. Al contrario, ellos deben presenciar el evento. Sólo después de los 0,8 a 0,10 segundos del impacto inicial, (lapso en que las víctimas observan el accidente y visualizan su pasado y futuro) los cuerpos chocan contra las estructuras internas del auto. Sus cabezas son azotadas con el látigo, de izquierda a derecha, una y otra vez, de izquierda a derecha, otra vez, de izquierda a derecha, de izquierda a…..hasta que la dinámica se aburre y lanza algunos cuerpos fuera de los automóviles y con otros se entretiene dentro del móvil.
La primera víctima en ser expulsado, con el objeto de que no lo persigan las culpas venideras, es el ebrio, quien es lanzado por el parabrisas para estrellarse con el otro vehículo, cumpliendo, protocolarmente, su fallecimiento con la fórmula matématica  escrita para el efecto (esto demuestra la imposibilidad del pobre tipo de evitar su muerte y de los que lo seguirán. La norma está escrita y debe cumplirse).
Continúan las leyes de la física con el automóvil familiar. El padre absorbe los metales evacuados por el auto agresor y por su auto. Muerte, relativamente, rápida. Estaba demás el cinturón y el airbag. La madre, como copiloto y, su hija, en el asiento trasero, son proyectadas como trapecistas, sin red de protección, fuera del vehículo, arrojados a través de las ventanas, directo al suelo. Una escena en stop-motion. Madre e hijas descienden juntas y estrellan sus cabezas contra el piso. Una mano maternal desesperada roza los dedos de la pequeña para entregar el último afecto. El último.
El Postulado: los reproches morales e imputaciones legales a los hombres por los resultados de un accidente automovilístico no son acertadas, ya que el verdadero culpable se encuentran en los axiomas de las leyes de la naturaleza cuyo determinismo lleva a que los mortales deban soportar las consecuencias de sus ecuaciones trágicas decimonónicas.
Las armas las carga el diablo..y las ciencias básicas también.

domingo, mayo 27, 2012

Dios cruza los dedos.....


Dios hizo al hombre y a la mujer. El hombre construyó a los robots. Los robots asesinan al hombre. La mujer destruye los robots. La mujer gobierna el mundo e intenta conquistar el cielo. Dios mata a la mujer. Dios nuevamente solo. Dios crea al hombre/robot y la mujer/robots. Dios cruza los dedos que ahora si resulte…(Dios no tiene buena suerte, porque no cree en la suerte)..