sábado, septiembre 23, 2006

Anatema (Conductas Suicidas. Segunda Parte)

“We know you're guilty; hands above your head and you won't even feel me; You won't feel me”, cantaba el pitoniso de Mike Patton durante mi trayecto al Tribunal Oral en lo Penal; ese viaje olía y sabía a déjà vu, ¿historia sentenciada?, ¿Anatema?, o quizás sólo imágenes despegadas de “Crimen y Castigo” de Dostoievsky o el “Proceso” de Kafka. En realidad no había mucho que esperar en este juicio, estaba todo perdido. Perdido tanto el cuasi parricida como “Yo” por haber aceptado substanciar esta causa, no teniendo obligación alguna; encontrando justificación sólo en el hecho de estar inspirado y seducido, en esas luctuosas semanas, por lo aberrante y a-moral de la vida.
Digo lo anterior, porque cuando termine la U, jure no defender nunca a un Abusador de indefensos, Asesino, o Violador, aún sabiendo, que nuestra Constitución asegura el derecho a la defensa jurídica; pero este “caso“ me envolvió de tal forma, que asfixió mi endeble juramento,y permitió aflorar mi lasciva curiosidad por lo despreciable y oscuro.
Instalado en la sala de juicio, a un asiento del abogado en jefe, observe como ésta se llenaba de familiares, jueces, fiscales, defensores, postulantes, prensa, leyes, in-justicia, y finalmente, el antagonista de esta historia, el semi rematado parricida, Don Augusto. El era un viejo jubilado, de 50 años, parado a tres patas, feliz-hipócritamente casado la mitad de su vida, 3 proles, en fin, una vida a medio tumbar como de cualquier mortal.
Se inicia el juicio; fiscal, alegato de apertura, hechos, cuchillos, fotos, sangre, vísceras; puzzle impuesto a mi cerebro, y ahí nuevamente la historia.
Don Augusto llevaba un vida tranquila y aburrida, como todo jubilado (espero equivocarme), hasta que, de manera inesperada, como son todas las cosas malas, apareció la Miserable, de dudosos 35 años, incierta reputación e intenciones; de líneas corporales expresivas y de erotismo envolvente. Obviamente, y sin necesidad de tener un oráculo inmemorial, la mujer sólo quería estrujar pecuniariamente al tonto de don Augusto; quien decidió cambiar su rutinaria existencia por una vertiginosa y carnal experiencia, consolidando así su propio Anatema.
Fue así que en 5 meses, la Miserable lo asalto, literalmente, con casi 8 millones de pesos. El anciano le concedió un vida que nunca soñó tener; joyas, perfumes, tarjetas de crédito de todos los colores, sólo a cambio de caricias, besos, rasguños, acceso, genitales, líquidos...ah, y lo mas importante, golpes y maltratos que ella propinaba al endeble vejestorio, bueno eso dijeron los testigo, mas aún, ellos declararon que el ex cónyuge de la Miserable había sido incendiado por ella. Esta situación de agresión permitida por el anciano, tendría, en razón al Anatema, su final violento, así fue que, en una noche de lujurias y alcohol, el anciano confeso a la Miserable que la casa que había comprado, primitivamente, para ella, había sido inscrita a nombres de sus hijos, lo que produjo, en la locura y avaricia de la Miserable una furia incontrolada, tomando un cuchillo y atacando al pobre y desvalido viejo, provocándole heridas en sus extremidades y volándole una oreja por completo. Pero, es un Anatema, y como tal, debe terminar mal para su victima (el viejo); de esta manera y, con fuerza inexplicable, él le arrebato el chuchillo, la empujo contra la pared, y al caer, comenzó a darle una puñalada tras otra, una y otra vez, perforando vísceras, ovarios, intestinos, venas, todo lo que 50 puñalada puede mutilar. Sólo después de eso, la lumbrera brillo en el anciano, y se dio cuenta del daño que había provocado, llamando, inmediatamente, a los carabineros y paramédicos, al llegar ellos, los carabineros tomaron detenido al anciano, y los paramédicos al tomar los signos vitales de la Miserable, diagnosticaron su muerte en el lugar, trasladándola al médico legista de turno, él cual, o revivió mágicamente a la Miserable o sólo descartando el fallido pronostico de los paramédicos, tanto así, que la Miserable, hoy, está en perfecta condiciones con otro vejete seudo adinerado...
“ Vistos. El tribunal Oral en lo Penal resuelve: Que en mérito de los antecedentes y de lo expuesto por los intervinientes en juicio, se declara a don Augusto.... Culpable”.... No me había percatado, estaban dictando el veredicto, y era de esperar, si era un Anatema; todo lo que empieza mal termina de la misma manera, bueno sólo para él, ya que como dice el postulado de Eráclito de Efeso, la vida tiene dos caras, y ella le toco ganar, ganó el juicio, a pesar de las lesiones cometidas al anciano, obtuvo 50 millones en indemnización y, finalmente, ganó la casa que el anciano había inscrito para sus hijos....(Esperaría que los filósofos griegos se equivocaran, no todo debe ser blanco y negro -fisis = apeiron-, al menos en este caso no fue así; Don Augusto no era tan culpable, o solo en parte, aunque las evidencias irremediablemente lo condenaron a 15 años de cárcel por parricidio frustrado, es decir, el pobre viejo, deberá, aparte de llevar sus pertenencia, también llevar su féretro porque, lo mas seguro, es que muera tras las rejas.)

domingo, septiembre 17, 2006

Paloma (Conductas Suicidas. Primera Parte)

Agosto, un mes de enajenaciones, depravaciones y tristezas; un mes de reencarnaciones de ídolos literarios, Dickens, James Joyce, Marcel Proust , Vicente Huidobro, una vida libertina; bajos mundos, sexo, venenos, fiestas sodomíticas, amores idílicos y amantes suicidas, seguidores de Epicuro; Yo = Placer, en fin, un sin-numero de sensaciones a-morales; todo en sólo 31 días; un número impar, un número con malos augurios, de instintos primitivos y oscuros.
Sin duda para describir a Uds., los estupideces que hice el mes pasado, deberé comenzar con la historia que mas alegría-dolor me provoca y mas dolor-alegría provoqué; comenzaré a relatarles mi relación insana con Paloma.
Paloma era una MUJER (con recargada expresión en esas cinco letras); de tres décadas (otro número impar de malos augurios), esforzada; de complexión física atrayente; madre de 3 hijos; peregrinamente casada, corrijo, enclaustradamente casada; encerrada en un palacio por el Infame Cro - Magno carcelero que eligió para unirse el resto de su vida, y que al parecer, cumple con toda rigurosidad tal afirmación, a pesar de todos los sufrimientos que ha debido pasar por casi diez años.
En ella encontré un extraño pero seductor secretismo; por un lado, estaba Paloma Estoica que soportaba los avatares del Infame; y por otro, la Paloma Apagada por la violencia doméstica, una de tantas mujeres que debe aguantar la mano injusta del maltratador, una de las tantas, que debe mamarse la degradación de su género; una de tantas, que es tratada como indias serviles, mujerzuelas rastreras, putas conyugales. Pero Paloma se mantenía siempre hidalga, como tantas otras en iguales condiciones, aguantando los golpe, escupitajos, humillaciones, y degradaciones, quizás fue ese secretismo que hizo fijarme en ella; a lo mejor no, quizás sólo fue calentura; o comprensión lastimera hacia ella; o simplemente un broche de oro a mis reprochables y pretéritas semanas de derroche inmoral de la cual hacia gala; en verdad no se que pretendía involucrarme con una mujer así; con una vida entregada al sufrimiento, a la rutina y al desaliento, pero mi cabeza no pensó y sí mis instintos suicidas, provocando que mi vida se desenvolviera entre llamadas telefónicas ocultas, conversaciones silenciosas y lubricas; sabanas mojadas de camas propias y ajenas; macro porno intenso; mentiras y traiciones, arrepentimientos y regresos, entre “esto no va resultar“ y “Gabriel, te quiero ¿y tú a mi ?”, en fin, un caminar de amantes destinada al fracaso y al daño.
Todo me parecía que marchaba bien, si puede decirse eso en esa turbia relación sin sentido, hasta que mis instintos suicidas hicieron sucumbir mi elogiada inteligencia, y azuzaron a Paloma a una decisión que tendría inocuas consecuencias, en que la víctima sufriría mas que el instigador que la lucubró. Fue así que un día domingo; Paloma me llamó para comentarme que el Infame la había golpeado, situación que no iba a tolerar menos habiendo perdido mi capacidad de razonar, y atine a decirle: “Empaca tus cosas, tomas a tus tres hijos y márchate de ese lugar, conmigo o sin mi”. Así fue que Paloma rápidamente empaco sus cosas, tomo a sus bebes, y antes de irse se conectó por Msn para contarme dónde pensaba irse y que quería que la acompañara; cuando pregunte donde iría, no contestó. Esa respuesta sólo la obtendría un día después, para saber, únicamente, el trágico final de la fuga de Paloma; todo esto, por medio de su amiga. Ella me contó que cuando Paloma hablaba conmigo por Msn y se disponía a irse; el Infame se le acercó y le dijo: “Vez, tu amas más a tu computador que a mi” y se retiró unos minutos al patio, sin novedad, hasta que se escuchó algo que cayó desde ese lugar. Paloma fue directamente hacia allá, para encontrarse con un macabro espectáculo, el Infame se había colgado.
Sí, el Infame se colgó en el patio, al igual como lo hacen con los rematados en las ejecuciones pública, estaba morado ha reventar, lengua a fuera con signo de “ basta, que se acabe este suplicio”, con sus pantalones mojados por el orina y las fecas; un patético-triste show que su abnegada esposa debía presenciar y poner termino. De esta manera fue, que Paloma, con fuerza sobrehumana, sujeto al cuerpo semi-inerte del Infame hasta que sus gritos de auxilio, que desgarraban su garganta, fueran escuchados por sus vecinos, quienes pudieron bajar el cuerpo después de cinco minutos y darle los primero auxilios hasta que llegó la ambulancia y se lo llevó al hospital. Ahí los médicos no le dieron muchas esperanzas de vida (igual sobrevivió); después, los médicos diagnosticaron que quedaría parapléjico (quedo sin secuela alguna); y finalmente, los doctores señalaron que había que internarlo en un psiquiátrico (él se encuentra viviendo con sus tres hijos y su ferviente Paloma).
Después de ese hecho nunca mas supe de ella; aparte del rumor que quería recomponer su matrimonio; quizás porque se siente culpable por el intento de suicidio con matiz a extorsión que cometió el Infame, debiendo, desde ahora, Paloma vivir nuevamente el calvario, vivir, nuevamente, los golpes, las humillaciones, las denigraciones y, ahora, quizás, para toda su vida.
(Para Paloma: Para ser justo, el verdadero culpable soy yo, porque fui quien te crucifique a esa miseria que vives hoy, de hecho ni siquiera debes sentir odio por el Infame sino por este pendejo irresponsable que quiso ser tu salvador y, que al final del día, fue tu verdugo.....)