domingo, diciembre 02, 2007

Divan Japonais. Segunda Parte. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


Música popular pirateada, carcajadas femeninas-estridentes, piropos patriarcales y vulgares, gritos de vejación y borrachera, sobras de vino barato, condones re-utilizados, sexo-descuidado, prostitutas violentadas, delincuentes cercados, borrachos perdidos y ejecutivos acabados; la Madam nerviosa (sin “e” final, ¡por favor¡), camareras emigrantes ilegales sin contrato ni pasaje de vuelta, intrusos extraviados, chofer-guardia impaciente, Gabriel complaciente, mosaico placentero enmarcado en una habitación improvisada, de un lunes a media día o media noche, ¡qué importa el tiempo¡ o el humo del cigarro de contrabando o el pito paraguayo, ¡qué valen¡ las manchas de sangre en las paredes o el gato sobre la barra; ¡que importa¡ el dinero, el conservadurismo o el sumario sanitario, las leyes o el parsimonioso digno-trabajo, todo carecía de valor, salvo una cosa, disfrutar el esperado espectáculo.
Madam hace un ademán castrense a una de sus cortesanas empleadas y sugiere traer vino en copas primerizas para sus indeseados invitados. Asentimos al ofrecimiento, aunque preferí no beber las uvas de cicuta, simplemente ver en el movido licor rojo el reflejo deformado de mi rostro y exclamar qué estoy haciendo acá, para luego recordar que llevo 27 años preguntándome lo mismo, así que eludí el reproche moral para volver mi atención hacia Madam, quien presentaba el show principal.
De pronto, todas las miradas se vertieron hacia la anfitriona y al precario escenario, se silencio, de golpe, los ruidosos chillidos, encaminando todas las fuerzas presentes a la ansiada revelación que emergería tan pronto terminará la estudiada introducción.
La intro terminó y, de los parlantes se descolgó una dulce-asesina voz, murmurando ¡she makes me wanna die¡ exaltando a los señores, permitiéndoles alucinar libidinosamente y, esperando la muestra empírica de aquellas palabras.
La comprobación llegó, acompañando, de un segundo sonoro ¡she makes me wanna die¡, apareciendo en las tablas una figura espigada, escuálida pero con cierto desarrollo muscular en las extremidades, vestida de elegante negro, con audaz traje de dos piezas, falda rasgada que exponía sus grandes y firmes piernas, forradas en medias a cuadros tejidas por araña y, asomando, en su muslo, una insinuante liga escarlata, tan provocativa como el escote que traslucía su prominente pero inmóvil busto. Rostro de rasgos marcados y poco agraciado, de nariz sobresaliente, pequeña boca corregida con pintura grana e, irreconocibles cicatrices, seguramente, producto de la rudeza sexual a la cual debe someterse; marcas que se distinguen con mayor nitidez en sus fuertes brazos generados por la destrucción voluntaria además de los vestigios que dejan las sustancias venenosas que permiten soportar la triste acidez de este tipo vida.
¡Por fin¡ Divan Japonais, doncella de litografía hecha carne, quizá, no con la belleza burguesa parisina pero con la misma elegancia y finura de aquella dama de alta alcurnia, de voz afrodisíaca, suficiente para encantar a los clientes, a través de las letras de una balada: “She makes me wanna die, change my stride, then I’ll fly, look to the sun , see me in psychic pollution”, y, con algo de suerte, robarles lo que poseen en la tierra, el cielo y el infierno; de gestos femeninos, involuntarios, tan bien cuidados, que soslaya que su persona sea una duda del Dios Creador, un juego cubista que tomó al azar cuerpos geométricos vivos, de diversos géneros, para formar una criatura mitológica de sexos mutuos.
Con una aberración tan peculiar, es comprensible, que al entonar finalmente: “ Who do you think you are? You’re insignificant, a small piece, an ism, no more no less, you try to learn the universe, can’t even converse in uni-verse”, explotarán los aplausos masculinos que paulatinamente subieron en intensidad, como si entre más fuertes golpearan sus palmas mayor suerte correrían que la exótica diosa se fijara en ellos, no obstante, con indiferencia típica de artista, se bajó del escenario, debiendo soportar, una manada de hombres que le ofrecieron un trago o alguna proposición indecente bien remunerada, pero prefirió dirigirse, a taco firme, donde estábamos nosotros, y preguntar a Madam, con su particular voz, ¿tenemos nuevos clientes?, la apesadumbrada señora, hizo un gesto de negativa rotunda, pero no evitó una nueva indiscreción, agregando, ¿y este jovencito tan guapo?, (¿me habrá hablado a mi?) ¿por qué no me invitas un trago?. En tal momento de incomodad para mi chofer-guardia y de martirio para Madam, yo sólo sonríe a la virtuosa cantante para después extender mi mano hacia mi bolsillo y tomar una boleta y escribí:“una multa de 3 UTM, sólo por el espectáculo concedido”, se lo entregue a la dueña del burdel, y nos fuimos por el mismo pasillo oscuro y profundo, mientras se escuchaba a lo lejos, “muchas gracias jovencito”.















domingo, noviembre 25, 2007

Divan Japonais. Primera Parte (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


¿Qué me inhibió para seguir escribiendo?, tantas razones con sones de malas excusas y tontas justificaciones; stress, pereza o simplemente falta de inspiración. Lo último, lo más grave, sin motivación cognitiva-emocional, no hay idea, sin ella, no existe mensaje y, por tanto, no hay creación; sin obra, no hay Gabriel; sólo rutina, aburrimiento y desaliento; circulo imperfecto al cual comenzaba acostumbrarme.
Tal era mi resignación que ya no forzaba a mi inconcientes que buscará, nuevamente, el mundillo absurdo paralelo en le cual convivía, y que al parecer abandone. Eso hasta que en un usual día de trabajo emergió una figura, de aquellas patéticas y grotescas, que tanta gracia me causan y que permiten a mi juicio lucubrar alguna historia.
En esos días de huelga de la Administración, aquellos que ocupamos puestos de jefatura, por ende, vedados del derecho a paralizar, nos vimos obligado a cumplir roles del vasallaje, redactando Memos, contestando teléfonos, limpiando escritorios, propios y ajenos, solucionando problemas domésticos inmemoriales a nuestros súbditos, en fin, soportando mismos castigos que el funcionario-esclavo-público debe lidiar todos los días. Aquella semana de reivindicaciones salariales para burócratas, el Director de Asesoría Jurídica decidió enviarme a fiscalizar bares, burdeles y puteríos varios.
Los resultados de las inspecciones sanitarias fueron las de esperar, no era necesario tener un oráculo para saber que tendría que multar a los administradores de esos locales por las condiciones higiénicas de baños, cocinas y utensilios. Nada interesante de relatar, si no fuera por el último burdel parapetado en el casco antiguo de la ciudad.
Habría sido difícil para mis sentidos encontrar el destino trazado; no había indicio que presumiera la existencia de algún establecimiento de comercio; no habían letreros pintados con nombre de burdel ni mucho menos luces de neón; no escuchaba la típica música que ambientan esos lugares ni los gritos agudos de felicidad y de borrachera que terminan de adornar este tipo de espectáculos; sino fuera por la experiencia y experticia de mi chofer-guardia no hubiera podido ubicar nunca ese lugar. Así fue, tan pronto ubicamos la “casa de citas”, nos adentramos raudamente hacia aquel lugar.
El prostíbulo se escondía detrás de la fachada de una casa de época, de aquellas que fueron propiedad de familias peruanas pero abandonadas al término de la Guerra del Pacífico. En la puerta, nos esperaba, al parecer, la Madam; una vieja obesa, de tez morena, caballera blanca cuasi transparente, vestida de tiras negra, ajustada lo suficiente para permitir el éxodo de la carne sobrante y embetunada en maquillaje. Fue nuestra Madam quien nos saludo afablemente, lástima, que mi respuesta no fuera tan cortés ya que exhibí mi sacramental cédula funcionario, al ver tal instrumento, la pobre señora comenzó a temblar, permitiendo, sin reparos, la entrada a su palacete.
Adentrados en el profundo y angosto pasillo de la casa, alcancé a oír un sonoro y pintoresco bolero acompañado de carcajadas desvergonzadas que fluían de forma tenue pero constante; ruidos que se acentuaba a medida que nos acercábamos al hall, azuzando nuestros andar para escudriñar el show insinuante que delataban los sonidos de esa casa.
Al final del pasillo había un amplio salón, pintado, adrede, de rojo pasión, con una docena de mesitas que con dificultad albergaba una vela y un botellón de vino, conjugado con un sostenido hedor a gónadas, vino tinto y colonias imitaciones chinas. Paisaje desalentador, no obstante, repleto de hombres de presencia no muy respetable, seguramente, ruines asesinos confundidos con otros asaltantes de poca monta, un par de infaltables borrachos eternos y otro par de señores bien vestidos que por respeto a sus familias me reservo sus identidades; todos ellos intentando seducir a mujerzuelas, naturales y extranjeras, entradas en edad y carne, a penas vestidas, dispuestas a satisfacer necesidades carnales de sus clientes a cambio de una exigua dadiva.
Moulin Rouge criollo, nido de instintos básicos, representación fiel del ser humano y su decadencia, alegrías a-morales, sexo violento, genitales endiosados, libertinaje excarcelado, olvido efímero de dolores, pobreza y soledad, sustituto falso pero efectivo del amor, del odio y otros sentimientos opresores y lastimeros, sincronismo de clases sociales, cueva libre de clasismo, sincronismo social de intereses, beber, reír, cantar y meterlo, cartel perfectamente pintado (pitonisado) por Toulouse-Lautrec, putas, bailes, cantos, colores vivos en un ambiente oscuro, en fin, un lugar distantes de penas y necesidades costumbristas, un lugar perfecto para narradores frustrados.
Pero para merecer aquel burdel ser una obra del majestuoso Lautrec requería de la figura femenina que representará su opera prima, “reine de joie”, la hembra que disloca los cuellos de caballeros y señoritos, que acapara miradas y sueños lúbricos. Faltaba la presencia de la Divan Japonais y con algo de suerte estaría a punto de conocer.

martes, octubre 16, 2007

La Torre de Babel I (De locuras, Fatalismos y otros Demonios)



“Y la tierra tenía una misma lengua y usaban las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí, diciéndose unos a otros: Hagamos un lugar de ladrillo y cozámoslo al fuego. Se sirvieron de los ladrillos en vez de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego, señalaron: Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos famosos y no estemos más dispersos sobra la faz de la Tierra. Pero Yahvé descendió de los cielos y examino la torre que levantaba los hombres y dijo: He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleve a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros”. (Génesis 11, La Santa Biblia)
Tenía que buscar algún culpable, alegaba en aquel momento de angustia; si no era Yo, por mi impericia lingüística; Dios tendría que ser el imputado, por haber confundido las lenguas de los hombres; y si no era él; Nemrod por jugar tiró al blanco, con tan poca puntería, en contra de las sentidas y vengativas divinidades.
El lenguaje, cualidad intrínseca del hombre, propiedad especializada y compleja de precarias colectividades, símbolos distintivos de emergentes culturas, herramienta de sometimiento de omnipotentes civilizaciones, en fin, expresión básica y esencial del sincronismo divino-mortal, los dioses concedieron el lenguaje, los hombres su entendimiento y dominación. Comunicación=signos+entendimiento=dominación, quien no comprende, no somete, y si no subyugas, mueres o te esclavizas. Pues aquello me ocurrió un día cualquiera; no entendí, menos domine, acaso, apenas sobreviví de una embarazosa situación.
¿Habrá sido 5 o 6 años atrás? un detalle sin importancia, relevante sólo el recuerdo con nitidez de la invitación a cenar de mi peregrina amiga oriental, Masae. Una mezcla compelida por los genes y por el ambiente, paternalmente japonesa, maternalmente taiwanesa pero occidental hasta las entrañas, de atributos voluminosos, sólo semejantes a reina de Java o sus similares africanas, de sensualidad propia sudamericana, pero de inteligencia y disciplina estrictamente asiática. Fue ella quien me invito a una comida típicamente oriental y, obviamente, acepte la invitación.
Aquel día, la diversidad de personas que acompañaban la mesa se mimetizaba con la variedad de alimentos exóticos que ofrendaban a la noche; el típico sushi nipón, acompañado de un tibio sake, conjugado con sabores chinos, fideos, arroz sin sal, cerdo bañado en soya hirviendo, pescado y vegetales de nomenclaturas indescifrables, un desorden de colores, degustaciones y olores bien encajados. ¿Y los comensales?, otra conjunción de dicotomías; un agregado económico japonés, un par de obesas mujeres taiwanesas, un dúo de jóvenes comerciantes chinos y una azafata coreana.
En toda la noche, habré probado un par de trocitos de sushi y una tajada de cerdo en soya, quizás mi falta de apetito era azuzado por el paisaje humano digno de observar atentamente. En la cabecera de la mesa estaba el anciano agregado consular, que gracias a su balancear, quizás por sueño o por necesidad, permitía mantenerlo cerca del plato, o dentro de él; a los costados se encontraba las gordas mujeres taiwanesas que con capacidad circense se llenaban la boca de comida mientras soltaban frases a gran velocidad, subiendo paulatinamente la voz a medida que subía los efectos del traicionero sake y, los muchachos chinos más pendientes de las piernas de la azafata coreana y del escote de mi amiga. Todo un espectáculo, sublime. Sublime, hasta que mis grandes ojos escudriñadores o simplemente mi falta de apetito manifiesto llevo a que los asiáticos comenzarán a mirarme, analizarme, desnudarme, fue un momento de incomodidad, pero que sabía que terminaría en unos minutos.
Pero pasaron los minutos y el lapsus de molestia no acababa, al contrario se profundizó, se asomó el desagradable comentillo y las risas furtivas; y de furtivas a cómplices, hasta que de manera unísona sobresalió la risotada, de aquellas que golpean y humillan. ¡Gabriel, otra vez, el centro de las humillaciones, aún tan livianas y banales como ésta, pero de qué mierda se ríen tanto, ¡ alegaba mi subconsciente, es que no podía deducir que era lo tan gracioso, bueno, obvio que no entendía, no hablaba ninguna de sus desiguales lenguas nativas. ¡Gabriel, el Nemrod versión 2,7, rey de los tontos¡ (king for a day fool for a life time) solo sobre su Babel, que se desmorona con sin honor y dignidad. No sabía que hacer, si retirarme o simplemente tomar mis palitos y enterrárselos en sus gargantas, pero me decidí algo más "polite", pregunte a Masae. ¿Por qué se están riéndose de mí? Y ella contestó, risueñamente: No lo se, en realidad yo poco entiendo de las idiomas que hablan, es más, me atrevo a decir que nadie, en esta mesa, entiende una palabra del otro, hay unos que hablan japonés, otros chino mandarin, otros taiwanes y la otra coreano, así es imposible saber lo que dicen. Al escuchar tal respuesta, simplemente, me quede enviudo en el vació propio de la ignorancia y después de hacer un ademán continué comiendo cerdo con soya mientras ellos seguían riéndose a morir.

domingo, septiembre 09, 2007

Samán (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


Todo conocimiento, aún el más técnico que se haya generado en el vertiginoso, cuasi suicida, siglo XXI, ha encontrado su piedra filosofal en aquello que originalmente nos resulta irracional y absurdo. La historia del ser humano, sus cuentos y mitos han revelado que nuestras verdades terrenales provienen de entes celestes y custodias divinidades que detentan los secretos del universo cognitivo. Ahora, para despojar a las deidades de tales propiedades epistemológicas, es necesario, emprender un viaje etéreo y perenne, perdido en tiempo-espacio, forzando al inmolado explorador a desprenderse de su razón, carne y alma para alcanzar la anhelada ascensión trans-personal. Pues bien, yo tuve la fortuna de conocer a un tipo de aquellos que lograban transitar entre el mundo visible del conocimiento y el ilógico cosmos del secretismo mágico-espiritual.
En postrimerías de mi práctica profesional, la jefatura me ordenó que asistiera legalmente a los aldeanos de un pueblo del altiplano chileno, en la localidad de Colchane, a 3.000 metros de altura, sobre el nivel del mar. No era novedad que concurriera a un lugar tan apartado de la civilización ya que desde un principio mi práctica leguleya me forzó a viajar a distintas zonas inhóspitas de la región, aunque reconozco que este desplazamiento rutinario tendría un inesperado giro.
Al llegar al pueblito enclaustrado entre volcanes no divisé que difiriera de otros lugares que hubiera visitado precedentemente, mismas casas de adobe a medio morir levantadas, iguales vehículos de segunda mano sacados del contrabando boliviano, idénticos funcionarios de aduana hastiados del frío, el polvo y la soledad, misma gente nativa curiosa-asustadiza de los citadinos, extranjeros y otros invasores foráneos. No obstante, este villorrio tenía su particularidad, ellos poseían a un chamán. Así es, los aldeanos poseían un chaman, al menos eso decía mi abogado en jefe, que sabiendo que me encantaba degustar de aquellas cosas ilógicas, absurdas y tontas inscritas en el “sub-mundo” me azuzaría lo suficiente para acompañarlo en tal largo y castigador viaje y de esa manera conocer al mítico sujeto que tan alardeaba mi guía.
En un comienzo, pensé que sólo sería una triquiñuela bien estructurada de mi jefe para que lo siguiera hasta aquel retirado pueblucho, percepción que se acrecentó una vez instalado nuestro stand en la sede social sólo veía la costumbrista celebración de autoridades gubernamentales y locales con cruzados reconocimientos hipócritas para fines puramente electorales; además de los típicos contrabandistas y traficantes que intentaban conseguir alguna franquicia de los comensales. Lo único fuera de lo común era un viejo gordo, aparentemente natural o por lo menos residente de esa villa, casualmente bien vestido, con un clasista sweater Lacoste azul, atareado entre atender a su celular, a las autoridades regionales y su lap-top donde posiblemente escribía la frase de: “el progreso, un carnívoro insaciable” ¿Y el chamán?, quizás embalsamado en el museo del pueblucho, porque a la sede no se apersono.
Habiendo perdido la esperanza de encontrar a aquel mágico sujeto; el vocero de la Intendencia, algo mareado por la puna (efecto negativo al organismo por la falta de oxigeno) o por el pusitunga (alcohol puro de 50 grados) declaró que antes de clausurar la plaza ciudadana, el chaman de esa localidad daría el agradecimiento a la Pachamama (diosa y madre de la Tierra). Obviamente mi alegría, ya en instancia casi pendeja, se revivo, ¡por fin conocería al médium de los vivos, los muertos y los no tanto.¡ Lamentablemente ese mismo goce pasó a franca decepción al darme cuenta que el chaman no era otro que aquel nativo prospecto de fucking-brocker financiero rural. No quedo otra opción que la conformidad.
Lo primero que hizo nuestro post-moderno chaman fue deshacerse de sus ropas, odiosamente occidentales, para atravesar su tronco con medio poncho de vivos colores: rojo, verde, violeta y amarillo, hecho de lana de alpaca, mismo material y tonos usados para un vistoso gorrito que cubría hasta sus orejas y un cinturón con alusiones de líder en el cual colgaba un par de pospones; vestiduras que provocaron la mitad de un cambio meta-morfológico en su actitud de Wall Street Light Ejecutive logrando ganarse la medianía de mis respetos. Rendición, que en todo caso sería completa, al presenciar los acontecimientos siguientes.
Lista toda su ornamentación, se colocó en el centro de la sede, construyendo lentamente un entorno de hojas de coca a manera de círculo de protección; bebiendo el corrosivo pusitunga, alabando a la Pachamama y cuanto dioses Aymaras existan, danzando, cantando y conjurando; transportándose al antropológico “mal chamanico”; crisis sico-espiritual; episodio anarquista de la conducta; sacrificio necesario para que los espíritus permitan al forastero transitar sin reparos por el infra mundo. Lúgubre destierro; génesis del conocimiento; territorio de curación de enfermos; instancia de oráculo; sendero de almas perdidas, trayecto que sólo el chaman sabe como recorrerlo y no quedar atrapado en él; herencia petrificada en el subconsciente, dotes impuestos y con el tiempo perfeccionado apoyado de alucinógenos y cuanto otra toxina que la naturaleza a concedido a sus hijos predilectos; ese es el chaman, él y sus artificios, aquel leí en cuanta novela se mencionara y, que en ese momento, tuve el placer de conocer.
El trace duró unos minutos y el zamarreado neo-chaman volvió al parsimonioso mundo de los vivos, tan pronto retornó en sí se despojó de su sagrada armadura y tomó nuevamente su celular. Esto último no importaba, él era un verdadero chaman, de aquellos que hacen honor a la descripción etimológica tungusa, el samám, “el que sabe”, persona capaz de recordar y comprender todos los códigos externos de este mundo y del otro también, eso me basto para llenar me curiosidad inútil. Después de tak espectáculo aproveche de beber dos pequeños vasitos del pusitunga para desvanerme en el jeep hasta despertar recién con las encandilantes luces de la metrópolis.

sábado, julio 21, 2007

Estulticia. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


Demencia, locuras y manías, sin número de calificativos para notar la degeneración paulatina de la actividad racional; triste atentado contra la personalidad diferenciadora de los seres humanos respecto de otras criaturas; cuyos motivos se mese entre el castigo divino y los postulados ininteligibles de la genética y la siquiatría. Es que lo “cognitivo” ha constituido, por siglos, no sólo un elemento necesario para nuestra existencia sino que también un requisito de aceptación social inconsciente, tanto es así, que primitivamente se usó el vocablo latino “delirare” (“desviado del surco recto”) para designar aquellos extraviados que rechazaban las reglas sociales impuestas; mismas convenciones comunitarias elaboradas y fundadas en la Razón.
Lo que Estulticia busca no es sólo acometer y derrumbar el universo lógico en el cual se desenvuelve el ser humano, sino que también mancillar al costumbrismo y formalismo social al que estamos encadenados. Es que la Demencia, hija de Erasmo, virgen impura de los dioses, fue enviada como Mesías para desenmascarar a los genios quiméricos, charlatanes ilustrados y falsos filósofos. Cuanta razón tenia Erasmo en su Elogio a la Locura:"La sabiduría inoportuna es una locura, del mismo modo que es imprudente la prudencia mal entendida". En este mundillo sobran los Aristóteles, los Kants y los Habermars; pululan por el espacio un montón de holgazanes jóvenes informados y sabios vejestorios en coma, que reposan, como morsas, lucubrando inútiles pajeos mentales, rascándose el ombligo y proclamando a los cielos “que este mundo es el mejor de todos” (a pesar de las guerras, hambres y atrocidades). Pues bien, yo fui uno de aquellos mozuelos pedantes que saboreó la bofetada de Estulticia a través de una aleccionadora humillación que pasó a narrar.
Antes de Gracia, existió Thiare, ser de apariencia débil y retraída cuya belleza era el intérprete usado para relacionarse con su ambiente, lo cual permitía soslayar su carencia de habilidad lingüística como su extraña personalidad, a veces tan recogida a veces tan catártica, cuyo comportamiento se movía entre afables caricias a hoscas e inexplicables desdeñes, en fin, así la conocí y así la quise. Nunca pude conocerla bien, sólo sabía que estudiaba sicología, vivía en un pueblito rústicos a una hora de la urbe, y que su nombre de reconocimiento social era Thiare, sólo eso sabía, aunque hubiese querido escudriñar mas allá, ella lo hubiera impedido, su “mundo” era reservado para su Yo y sus fantasmas, jamás permitiría que algún extraño lo explorara. Nunca quiso conocer mi círculo, no obstante, la pitonisa describía a mis amistades con detalles sorprendentes. En fin, en tal situación peculiar estuvimos un año, con intermitencias de algunas semanas, porque sus ojos perdidos que miraban hacia algún lugar desconocido, imploraban que la abandonará.
Un día cualquiera me expresó que viajaría a la capital a efectuarse una serie de exámenes, hecho fuera de lo común, ya que en nuestra ciudad existían excelentes laboratorios donde podía realizárselos, no obstante, ella insistió que los haría en la metrópolis. Las semanas se hicieron largas sin su presencia, quizás no era su presencia, sino lo absurdo de su conducta (la cual rompía mi monotonía) que provocaba añorar su existencia, pero esa necesidad prontamente se transformaría en un conjunción de rabia y desolación. Extrañando su figura, decidí cobijarme en mi mejor amiga, quien siempre ha dado consuelo a mis momentos de aflicción. La Chinita oyó atentamente mis incertidumbres pero antes de aconsejarme, le embargó una interrogante que quería resolver, ¿por qué ella no quería conocer a mi familia o al resto de mis amigos?; buscando algún razonamiento, señale que sólo su carácter medroso no la azuzaba a manifestarse, una respuesta tonta y poco convincente que me motivo mostrarle una foto de mi defendida y fue desde ahí donde mi Razón comenzó con su debacle.
Al ver la fotografía mi fiel escudera, frunció el ceño y movió su cabeza de un lado a otro, tomó mi mano y dijo: “¡Hay¡ Gabriel, sólo a ti te pasan estas cosas, ella no se llama Thiare, ni vive en un vulgo perdido de la pampa ni siquiera estudia psicología, es simplemente una pendeja de nombre convencional llamada Fernanda que ha vivido toda su vida con su madre en esta ciudad y no tiene mas oficio que ayudar a su abuelo en la tienda”, después de una leve interrupción, agregó “lo siento Gabriel”; “más lo siento yo” pensé, mi adulada inteligencia había sido burlada y humillada descaradamente, ¡eres un imbécil¡ me susurraba Estulticia. Es por eso, con el objeto de revindicarme, espere que llegará Thiare de su viaje para poder encararla y limpiar mi honra ya que mi Juicio había sido claudicado a favor de la Locura y difícilmente podría recuperarlo. Tan pronto llegó la fecha, acudí su hogar, encontrándome, primeramente, con su madre, cómplice de la burla hacia mi persona, extrañamente, al verme, se hecho a llorar y decir: “Gabriel, perdónela; es que está enferma, enferma, mi hija está loca”, al escuchar semejante revelación, la degradación a mi Razón culminó, y Estulticia nuevamente susurro “ ¿Quién es el loco Gabriel?, mis neuronas hicieron sinapsis otra vez, relacionaron eventos; nombres falsos, pueblos inexistentes, enfermedad encubiertas. Pedí a su madre que me permitiera verla, ella consintió mi visita, fue así que logre entrar a su habitación; la divise tirada en su cama con los mismos ojos extraviados mirando alguna parte del cielo o el infierno, me senté junto a ella y espere, inútilmente, alguna reacción de su persona; estuve una hora a su lado, hasta que decidí levantarme y salir del dormitorio, cuando traspasaba el marco de la puerta, escuche, por tercera vez en una semana, “Lo siento Gabriel”. Después de eso, nunca mas supe de ella.
La Locura es vital para el ser humano ya que devela lo frágiles e insignificante que somos, nos compele ha ser genuinos y humildes, como a su vez precavidos con la Razón y el Conocimiento, elementos susceptibles de ser disfrazados con la finalidad de mostrar una realidad dulce y placentera, a diferencia de Estulticia que nos incita a conocer nuestro verdadero mundo no sólo el pulcro sino aquel que es imperfecto, al igual como lo es el ser humano, imperfecto, idiota y demente. Porque a fin de cuentas ¿Quiénes no están locos?










lunes, julio 02, 2007

La Autopsia. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios).


Leo a Rosney: “En determinadas condiciones, las leyes organizan la materia formando estructuras y sistemas más complejos”. Entones, impongo el siguiente imperativo hipotético kantiano: Leptones+ Hadrones+ Quark+ Átomo+ Molécula+ Célula+ Seres Vivos=Ser Humano. ¿Reivindicación extemporánea de la generación espontánea versión 2.7? ¿La vida fruto de lo inerte? Mismas interrogantes que afloraron hace cuatro años atrás.
Estando en mi último año de Derecho, me correspondió concurrir a la sangrienta cátedra de Medicina Legal, en la cual, los términos de vida, muerte y seres humanos constituían pajeos mentales imprescindibles, para aprobar el ramo. Aunque existía otro requisito que debía su cumplimiento el cual consistía en asistir en la realización de una autopsia.
Cuando supe de tal mórbido requerimiento me concentre, que tarde o temprano, llegaría mi insoslayable encuentro académico con la muerte y, por tanto, debía tranquilizarme.

Fue así que aquel regañadiente día llegó y tuve que concurrir al Instituto Médico Legal para colaborar en la realización de un peritaje legista sobre dos cadáveres. No fui solo, me acompañaba la displicente Negra que también debía cumplir con tan peculiar requisito. Recuerdo que era un viernes soleado,
“¡que dicotomía¡“, comentaba a la Negra, “un perfecto día primaveral semi festivo y nosotros dirigiéndonos a la imperfecta estación fría y lúgubre que es la morgue”. “¡Son gajes del oficio¡” replicaba ella, agregando, “en nuestra trayectoria, como paladines justicieros, siempre veremos rodar cabezas, vísceras y cuanto órgano en descomposición derive de un homicidio o accidente mas si se nos ocurre la mala idea de ser fiscales”. Palabras desdeñosas con sentido, pensaba. ¿Acaso los ojos, brazos, gónadas, vísceras y sangre, son piezas solitarias sin valor alguno? ¿Qué provoca que minimicemos las facciones de nuestro organismo en grado de inocua importancia? ya no había tiempo para respuesta a tales preguntas habíamos llegamos a la morgue.
En primer instancia percibí olor a sangre, a muerte y fatalidad (sensación inmemorial que todavía me acompaña a son de alerta de alguna tragedia venidera). Entramos y la imagen de la muerte nos bofetea,
postal aterradora, dos cuerpos mutilados recostados en mesas de metales. La Negra, impertérrita en ocasiones similares, no soportó repugnante paisaje y escapo de la sala, yo habría salido también, pero el hedor de la sangre y carne en descomposición atrofiaron mis sentidos, estado amniótico que sólo rompió una frase al vació ¡ah tú eres el postulante abogado, toma el cuaderno y el lápiz, rápido¡, era el medico legista, hombrecito delgaducho vestido con un delantal bañado en rojo que lo cubría, mismo personaje que insistió, “¿no me escuchaste toma un lápiz y papel”, un segundo de obstrucción, luego reaccioné tontamente y tartamudeé una respuesta afirmativa. Empezamos el protocolo de autopsia. Primero, inspección ocular, hombre, perdón sujeto (estaba muerto), de apenas 1.60 de altura, obeso, 40 años, chofer de autobús, accidentado hace 3 horas en colisión frontal, su cuerpo manifestaba toda clases de lesiones externas, equimosis, hematomas, edemas, fracturas cerradas y abiertas suficiente para haber dejado existir en unos cuantos minutos, no obstante, teníamos que conocer la causa real de su muerte. Según el protocolo, lo que sigue, es analizar la cavidad craneal, lo cual significa abrirla, aunque no pensé con la brutalidad que realiza tal actividad. Básicamente, el médico legista toma una cierra eléctrica y corta el hueso occipital del cráneo dejando que salga el cerebro o lo que queda de él. El hombre, perdón el sujeto, se convierte en un simple objeto; vísceras, extremidades, sangre y cerebro son reliquias que develan una historia de alegrías, penas, éxitos y decepciones, pero sólo eso, vestigios y basura, piezas inertes, con valor únicamente para las bacterias del subsuelo que se deleitaran con ellos; ya no hay alma, ni pensamientos, ni voluntad sólo un cuerpo que encierra inactivos órganos que alguna vez tuvieron importancia. Me parecía extraño que estuviera hablando con tal grado de indiferencia, al igual como lo hizo la Negra, al igual como lo hacía el Doc, después de abrir la caja toráxico y luego la abdominal, en una acto, que días antes, lo hubiera considerado de sumo salvajismo, pero el hedor a putrefacción y la imagen cadavérica de aquel individuo insertados en mi inconciente guiaban mi razonamiento hacia el siguiente postulado, eso no era humano sólo una cosa inservible. En aquel momento, me encontraba en un estado letárgico, tal conclusión me retrajo mentalmente, y eso el medico lo notó, diciéndome “oye muchacho, despreocúpate, esta muerto, pero ya habrán otros, recuerda que la vida es una necesidad”. Después de escuchar esas palabras, me tranquilice y continué con el siguiente cadáver.
Tan pronto finalice con el maldito ejercicio volví prontamente a casa, inundado de imágenes macabras, impregnado a hedor a sangre y sabores nauseabundos y con una punzante interrogante, qué significado tenía eso “de la vida es una necesidad”, cómo alguien podía decir algo semejante después de tratar brutalmente a esos sujetos.
Pues ahora entiendo lo que dijo el médico. La vida es un ciclo, fanáticos religiosos hablan que el hombre vino del polvo y del polvo volverá, y sin perjuicio que su exacerbación nubla sus mentes, en este punto tienen algo de razón; la vida proviene del juego, perfectamente escrito, de componentes inocuos y simples como un Quark, pero que determinadas condiciones, se configuran para formar átomos, moléculas y en células que en su máxime genialidad termina creando al ser humano, no obstante, llegará el momento que el quark pedirá su libertad, y se despegara de los átomos, y estos, a su vez de las moléculas y finalmente de las células, perdiendo el ser humano todo sustento, hasta que el Quark
volverá, nuevamente, a conjugarse con otro inerte Quark e iniciar así, nuevamente, el juego de la vida, porque al fin y al cabo la vida siempre será una necesidad.

lunes, junio 11, 2007

El Manzano( De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


Recostado, observo inútilmente el cielo. Un momento de ocio, culpable pero necesario. Estoy solo en la habitación acompañado por un par de sombras extraviadas y mi respiración cada vez mas vigilada. Mi mente compele que observe, atentamente, el desapercibido triangulo virtuoso: 1) inspiras y vives; 2) exhalas y mueres; 3) inspiras, nuevamente, y resucitas. Fluctuaciones de estados que atraviesan desde el infierno de Dante hasta el “Garden of Eden “de Dylan, todo en tres segundos. Mismos segundos que recorrió un infante, y que vivió, en carne propia, los tres estadios del triangulo virtuoso recién descrito y que ahora me presto a relatar.
Un muchachito de endeble complexión física acompañó a su madre a los predios donde estaban los árboles frutales. El pequeño gustaba de ir con su mamá a tal lugar, ya que, por un lado, gozaba de sus afectuosos cariños maternales, signos propios del envenenamiento del mal de Edipo, y por otro, la incipiente tentación a restarse de lo correcto y descubrir el placer de lo errado.
De todas las arboledas existentes en aquel lugar, había un árbol que se destacaba sobre los demás. Era un longevo Manzano, que a duras penas sus raíces lo sostenían, y cuya copa el viento, los buitres y los hombres habían desnudado por completo, no obstante, su manifiesto deterioro, tenía la virtud de producir uno de los frutos más extraños que se haya visto, en cuanto a su fisonomía y sabor se trataba. En el Vulgo sabían que eran manzanas porque, obviamente, son esas las hijas que pare tal árbol, pero lo raro de su estructura y sabor los hacían dudar. Quizás no era un manzano decían algunos. Quizás ni siquiera era un árbol especulaban otros.
Resulta entendible que la condición de anormalidad de aquel árbol hubiera infundido temor a los campesinos; el Manzano se convirtió en una especie de Zigurat para ellos, y por eso decidieron pactar con aquel árbol que no provocarían daño alguno a sus raíces, corteza, hojas y ramas además de asegurar que no sería molestando de forma alguna; el Manzano aseguraría, supuestamente, a los inocentes lugareños, aprovecharse, permanentemente, tan inhóspitos pero preciados frutos.
Pero aquel día, el temor reverencial que se le debía al Manzano fue pasado en alto por aquel muchachuelo. En aquella oportunidad, su madre le pidió que tomará sombra debajo del imponente árbol, situación que el pequeño acató. No obstante, la debida obediencia se acabó tan pronto el pequeño diviso que en la cima del árbol colgaba una de aquellas añoradas manzanas, cuya extrañas características instaba a los sentidos adueñarse de sus virtudes indescriptibles. Lamentablemente lograr tan deseada joya suponía escalar el Manzano infringiendo una regla consuetudinaria impuesta y atenerse a las consecuencias inciertas. Pero el muchachito, que poco y nada entendía de reglas, y menos con ese grado de misticismo, añadido a lo tentadora que era esa manzana, motivo al menor para escalar el Manzano. Fue así que el niño comenzó, cuidadosamente, a subir por tronco hasta llegar a la cumbre donde la pecadora manzana se encontraba, la tomó, bajó lentamente, pero de la nada, un fuerte movimiento del Manzano despojo al muchacho cayendo en picada hasta que una rama, como lanza arrojada por Paris, atravesó su cavidad abdominal, quedando suspendido con la rama atravesando su cuerpo. La rama-lanza evito su caída pero impetro un dolor inmemorial al menor. El pobre muchacho intentaba pedir auxilio, sollozaba el nombre de su madre, pero el viento y las ramas del árbol se encargaban de acallarla. Pasaron unos minutos y el muchachito se quedó sin más fuerza iniciando una peregrinación hacia su muerte; alucinando imágenes, escuchándose voces, saboreando y oliendo a sangre y sintiendo ese extraño sudor frío. No habría mas triangulo virtuoso, sólo una última inspiración; una exhalación mas y después habría que saludar a la muerte.
Por suerte un grito rompió el desenlace y resucitó al muchacho. Ese grito vino de su madre quien había encontrado el cuerpo semi inerte de su prole, pero extrañamente, en vez de tratarlo con dulzura, lo tomó de unos de sus pies, y lo tiro con fuerza hacia el suelo, arrebatándoselo de las lanzas del Manzano. Ella no consoló a su amado hijo, sino lo reprendió por su desobediencia tanto así que después de llevarselo a la posta rural, donde curaron sus heridas, lo trajo a su hogar y lo castigo por el resto del verano. Aunque, obviamente, el pequeñito no tenía ninguna intención de volver al predio y en particular encontrarse con el infanticida Manzano.
Aún sigo solo en la habitación, acompañado con mis sombras y mi atenta respiración. Esa historia me hizo recordar cuan preciado es el desapercibido triangulo virtuoso. Tan simple y vital: inspiras y vives, exhalas y mueres, inspiras y resucitas. Es difícil olvidar el ritmo del triangulo virtuoso pues cada vez que toco mi cicatriz al costado de abdomen me hace recordar cuan cerca estuve de quedarme sólo hasta la exhalación.

miércoles, abril 11, 2007

La Capilla de Nuestra Señora de las Revelaciones de Santa Fátima.( De locuras, fatalismos y otros demonios)


Fuimos a misa. Bueno, fue mi madre; yo solo fui de acompañante. Si bien, para los cristianos son épocas de reflexión y de comunicación cósmica con Dios, para mí, estas fechas, de religiosidad consuetudinaria, son excusa para estrechar lazos familiares.
Nos dirigimos a la Capilla; perdón, se dirigió mi madre, yo sólo era su guía. Era la Capilla de Su Señora de las Revelaciones de Santa Fátima donde realizarían la ceremonia. Templo de nombre rimbombante que soslaya su condición ruinosa en la que se encontraba. Pobre y pequeña iglesia, diseño de infante, edificación de madera, techos de corroída calamina, portón descuadrado y nido de polillas, rosetones sin vidrios que los rematen, muros golpeados por el tiempo, los hombres y el diablo, pintura reseca-in-colora que desnuda la pobreza de su infractructura, tablas endebles disfrazadas de mesones y bancas y, una cruz oxidada que saluda a los peregrinos a su llegada.
Arribamos a la Capilla, en realidad, arribó mi madre; yo sólo buscaba acomodarla. Mi madre se sentó y esperó el rito. Yo no me senté. Tampoco esperaba el rito, sólo pensaba: “este lugar no ha cambiado en nada”. Todo estaba intacto, igual que hace 11 años. Aún mantenían a los ángeles, vírgenes y santos cubriendo los orificios de las murallas. El Cristo crucificado, era el mismo de tiempo atrás. Estaba bien conservado. Misma cara de resignación. Mismo cuerpo ensangrentado, desnudo y flagelado.
Iguales personas son las que acompañan a la Capilla. Idénticos feligreses realizan los mismos rituales de Semana Santa. Encontramos a las ancianas abandonadas, de cuatro o cinco dientes, cabellos empolvados, cuerpos jorobados, vestidas gracias a la beneficencia y sobrevivientes de pensiones vergonzosas. Abuelas que consagran su vida a la subsistencia del Templo. No tienen nada para sí. Lo tienen todo para su Capilla. También hay niños. Pequeños y delgados muchachos, desnutridos algunos, sucios otros, sonrientes la mayoría. Pululan, indiferentes al ritual, por los escasos espacios que entrega el salón. No hay jóvenes, nunca los ha habido, pero si hay borrachos y drogadictos con “aroma” a pasta base, vino añejo y otros venenos; comúnmente se separan de los ritos, es imposible traerlos con nosotros, sus miradas, se pegan al techo buscando desintoxicarse vía ruegos divinos o auto-exorcismos. Esa es la comunidad cristiana que alberga esta Capilla. Anónimos mortales, humildes pueblerinos sin sueños ni proyecciones, vidas a tropiezos, de pocas alegrías, penas por montones, cristianos excluidos del cielo y el infierno; a quienes no llegan las encíclicas papales; ni conocen de príncipes religiosos, creyentes no aceptados por la Teología de la Liberación ni menos por los discípulos de Balaguer. Simplemente menesterosos que encuentran amparo en una Capilla tan arruinada como las espíritus de quienes la visitan.
A pesar del hambre, la denigración y la ruina en que están sumergidas estas almas, igualmente, participan en los rituales de alabanzas a Dios, a la Virgen y a cuanto Santo exista; intervienen, vivamente, en cada una de las costumbre religiosas: Señales de la cruz: “En el nombre del padre, del hijo y...”. Exculpaciones por pecados cometidos: “Perdón Ohh Dios Mio, por prostituir para comer; matar para subsistir o procrear para abandonar”. Peticiones al Altísimo: “Padre, danos algo para comer, para vestir o para soñar”. Cánticos populares desentonados: “Cordero de dios, que quitas el pecado..”. Todo ello, acompañado de momentos de profunda reflexión, auto-hipnosis espiritual, posesiones divinas, fascinantes conversiones de pagano a profeta contemporáneo.
Pero el cumplimiento de las formalidades cristianas no es lo que destaca a esta Capilla sino quienes la forman., los pobres. Los hijos predilectos del Dios cristiano. Es por eso que los humildes sienten, por primera vez, serán tratados como personas, seres con dignidad, criaturas iguales en oportunidades y derechos; individuos libres; mujeres y hombres en su estado natural, sin más limitaciones que las establecidas por el Dios de los Pobres ya que los reyes y terratenientes, en la Capilla, no alcanzan a gobernar.
Lamentablemente, el reconocimiento de los derechos a los menesterosos dura únicamente lo que persiste el ritual, una vez que el sacerdote los despide, vuelven al infierno que les han impuesto; retornan a su trato de sub-humano; regresan a sus casas para seguir sometidos a indolencias políticas, leyes abusivas, discriminaciones gubernamentales. Más abusos, más humillaciones, más condenas sociales. Porque el Dios de los Pobres sólo rige en el cielo y en la pequeña Capilla; y en el resto del mundo siguen gobernando los mismos hombres que lo han hechos durantes miles de años.
Por nuestra parte, y después de hacer los ademanes religiosos correspondientes, nos retiramos de aquel divino lugar. Bueno, se retiró mi madre, porque yo sólo venía de acompañante.

sábado, marzo 31, 2007

Los Vilos. De Locuras, Fatalismos y otros Demonios.


Nací en un perdido pueblucho costero llamado los Vilos; lugar insignificante demográficamente, no mas de 2000 hab., hacinados dentro de pocas hectárea; errante en el tiempo, espacio y en las técnicas actuales; pueblito recóndito, salido de un cuento de Rulfo; representado por la frasecilla criolla que se enarbola para describir algún territorio inhóspito de Chile:"dónde quedará aquel lugar, lo mas seguro que esté entre Tongoy y los Vilos“.
Mi añorado asentamiento, comparte una característica peculiar con el resto de los pueblos de la orbe; la cual consiste, básicamente, que sus oriundos empalman, a los nombres de sus respectivas zonas, alguna consigna distintiva; por ejemplo, esta el pueblo “X” conocido como “aldea de los fideos”; la localidad “Y” llamada “villa los huérfanos” y otro menos afortunado como la ciudadela “Z” reconocida como “el poblado del los asaltantes”; así se irán encontrando, en el naufragar de cada rincón de mi país, algún lema rústico como nombre patronímico de sus comunas. Mi cuna no se escapa a tal figura, aunque su estampado puede ser considerado algo lúgubre. Los Vilos es conocido por sus habitantes como el pueblo de los moribundos suicidas.
Supe de esta extraña característica de mi villorrio por medio de mi madre; la cual siempre remembraba las palabras del doctor que atendió mi nacimiento; quien predicó:
"sabe doña Inés; en este pueblo donde todo se muere es un privilegio que algo nazca" y al parece algo razón tenía el mata sanos. ¿Cómo explicar su afirmación? Hagamos una exhumación retrospectiva y quizás encontremos algo: Primera Exhumación: La residencial de mi abuela perteneció, anteriormente, a una hermosa joven (eso dicen los lugareños o al menos eso fantasean) la cual se voló los sesos de un escopetazo, ¿la razón?, quien sabe. Esos nativos no explican la ocurrencia de sus coterráneos de cavar su tumba por anticipado, lo hacen y punto. Tampoco veo la necesidad que el hombre común deba lucubrar pajeos mentales acerca de la Muerte, es inútil, la Negra no entiende razones, es media lerda o sorda, (o ambas). Ella sólo cumple su oficio. Te busca y te lleva ante Hades. La Muerte es un “hecho”, sin voluntad ni razón; luego, las explicaciones de transmutación, resurrección o reencarnación sólo son desvelos de Calvino, Santo Tomás y otros brujos, esas abstracciones a Doña Calavera le son completamente ajenas. Segunda Exhumación: Símil fue lo sucedido a un pobre anciano, amigo de la familia. Del viejo no tengo muchos recuerdos, aparte de que cuidaba de mi cuando era pequeño y que siempre miraba con resignación cuando jugaba. No entiendo por qué el anciano intentó quitarse la vida. Probó en 4 oportunidades, a la quinta le “apunto” (con una hacha es difícil no “apuntarle”), quizás lo hizo porque se hastío de llevar una vida parsimoniosa o no poder correr junto aquel pendejo sonriente, que se yo, él simplemente lo quiso de esa manera, y así lo hizo.
Tercera Exhumación: La última vez que fui a los Vilos fue hace 7 años atrás; en esa ocasión supe de la historia de un profesor, que hacía pocos días, decidió sentarse, voluntariamente, en el trono de los callados. Este profesor de matemática, casado con una boticaria, padre de dos hijos rudimentarios y dueño de un quiltro aún mas rústico, era muy querido en el Vulgo, no obstante, con todo el apreció que se le tenía, igualmente, apareció colgado en la Gruta de la Virgencita del Carmen (que lugar escogido para quitarse la vida), inexplicablemente, con unos endebles cordones de zapatillas. Algunos rumorearon que su muerte se debió a una supuesta infidelidad de su mujer; otros decían que fue simplemente un arranque de locura provocado por el ambiente funesto de aquel pueblito maldito; y otro sin número de comentarios sin fundamentos que intentaban explicar esta muerte sin sentido.
Lo mas gracioso de todo, que en cada lugar, donde un entupido-valiente suicida elige su inmolación, los pobladores levantan testimonios religiosos de multiplicidad de formas; vestigios de una muerte con historia; rastros de ritos previos al sacrificios; muertes intencionales, extrañas, ilógicas y fascinantes. Recuerdo que siempre que viajaba a los Vilos, era sagrado el tour por todos esos nichos religiosos-paganos que conmemoran a algún desequilibrado suicida (increíble que la Muerte traiga reconocimiento social a los fenecidos).
Finalmente, el doctor, tenía razón, es difícil pensar que exista un pueblo donde se idolatre de tal forma a la muerte; resulta ininteligible que exista gente, más aún si provienen de este pueblito ordinario, que tenga tal desapego a la vida. Pero cuál será la razón para tomar tan drástica decisión?. Será la falta de oportunidades? El aburrimiento compelido?, la posesión maligna del Incubus? Quizás algo de eso haya, como podría también no haberlo. La Muerte, no se explica ni se entiende, sólo se constriñe, se soporta y al final del día se llora.

lunes, marzo 19, 2007

Intro. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios.)


Resurrección. Desperté de una letárgica siesta festiva. Posicionamiento. Mis sentidos re-ubican mi organismo en tiempo-espacio. Vida Real letra a). Me quede dormido frente al PC. Desafío a la Vida Real. Busco un cambio. Mis ojos se incrustan en el cielo de mi habitación. Indagan algo distinto. Fracaso. Mis ojos siguen pegados en el techo, no hay cambio. Alternativa. Volver a la Vida Real. Vida Real letra b). Escucho una versión bizarra del Ave María cantada por Chris Cornell. Mi Msn esta abierto. Stefania infructuosamente intenta hablar conmigo. Stefania esta molesta, pero acostumbrada a encontrarme dormido. Paréntesis. Stefania, es una gran mujer. Nos veremos nuevamente. Vida Real letra c). Recuerdo tener un blog. Gracia y Gabriel. Siempre lo olvido. Entro. Diviso 25 comentarios a mi última columna (malditos números impares). Escudriño todos ellos. Parece increíble tanta polémica por dos misivas escritas muchos años atrás. Parece increíble que aquel joven, llamado Gabriel, hubiese sido yo. Pero lo fui. Sorpresa. Me Retan a duelo tres colegionarias bloggeras Eli, Chiche y Paula. Dicen que debo escribir 6 freakerios que caractericen a mi persona. Respuesta al Desafío: Acepto.

Primer Freakerio: Locura y Estupidez. Siempre he tenido admiración sobrenatural a lo irracional, demencial y lo absurdamente entupido. Mis amigos y lectores pueden considerar tal afirmación, un sacrilegio, seguramente como puristas del racionalismo aristotélicos y seguidores fundamentalistas de la lógica kantiana, no puedan entender como a una personar pueda agraciarle la imbecilidad, yo tampoco; nunca he encontrado explicación a tal fascinación, sólo veo en lo demencial y absurdo una demostración genuina y pueril del ser humano; en ningún caso pernicioso, al contrario, el grado de inocuidad del entupido lo hace ser una criatura bien intencionada y optimista, como el personaje que describe Erasmo en Elogio a la Locura; donde a pesar de las calamidades que sufre el mundo, el protagonista, con barbilla levantada, grita a los 5 vientos “que este mundo es el mejor de todos “; otra veces el idiota es un altruista auto destructivo, como Iván el Imbécil de Tolstoi y Andrés en ¡Es Raro¡ de Gustavo Adolfo Bécquer. Además, la locura hace entretenida la vida, escapa a los formalismos convencionales, un ejemplo de ello, es nuestro hidalgo Quijote. Segundo Freakerio: Determinismo, Fatalismo y Libre Albedrío: Creo en Kant. Creo que las conductas humanas no se rigen por leyes naturales. Considero el pensamiento cartesiano y mecanicista, de principios constantes y absolutos, son totalmente inaplicables al hombre, no obstante, existen situaciones que parecieran estar guiadas por el Azar, el Cosmos, Buda, Ala o los marcianos. Verbigracia fue la muerte de mi maestro. Siempre, después nuestro trabajo, me dejaba en casa, pero ese día, su último día, se marcho solo. Una amiga me obligo a bajar del auto para contarme algo sin importancia. El, antes de partir, se despidió apesadumbrado, como conociendo su juicio final. A la mañana siguiente supe que había muerto en un accidente automovilístico trayecto a su hogar. Mismo trayecto que hacíamos todos los días. Todo muy Kafkaiano. Desde esa día, obsesivamente, me he encaramado en mil teorías, intentando descifrar aquello que, ajeno a la voluntad y conciencia del hombre, provocó que tal día rompiera la parsimoniosa cotidianidad, aquello que tuvo un desenlace fatal para el maestro y una salvada providencial para este señorito. Quizás Kant esta equivocado. Quizás existe algo o alguien que la este haciendo de titiritero. Tercer Freakerio: Números Impares: Mi vida esta rodeada de números impares, los odio, aunque aprendí a vivir con ellos. Mes de nacimiento: el séptimo del calendario; numero favorito: 7, numero de integrantes de mi familia: 3. ¿Sugestivo cierto? No se donde saque esa idea entupida, siempre culpo a Borges por revelármela en La Muerte y la Brújula, a veces atribuyo responsabilidad a los judíos. La tradición hebraísta dispone que a los número pares tiene connotaciones mágicas benefactoras pero prohibidas; de hecho dios tendría solo 99 nombres (Tetragrametron) porque el céntimo seria el nombre verdadero y absoluto. Es por eso que siempre busco la forma que mi existencia sea regida por números impares, así Yave no sospechara que estoy buscando saber quien es verdaderamente El y me castigue. Cuarto Freakerio: Mujeres con Nombres Raros: Dovile, Dome, Astrid, Mitchell, Stefannia, en fin, y otros de raíz no latina han sido los sellos que consignan los nombres de mis novias, amantes y otras relaciones interpersonales sin denominación conocida, pero a su vez, a nombres raros también conductas extrañas. Pronto mostrare algunos relatos acerca de esto. Quinto Freakerio: Neologismos: Amo el español, pero a veces me veo en la necesidad de crear otras palabras. La idea no es mía, la robe, perdón, me sentí influido, por Cortazar que invento el gliglico en su obra el Examen o el mismo Tolken creador de la lengua de los enanos elfos. Ejemplo de mis creaciones, “te pita la murta “ (es un insulto), o “Chiquirivistain “ ( famoso conquistador sin trono de Tangamandapio), el “chichicuilote”, (ave-pez chupacabra), creo que ya existe, y mi favorito, Jozhe, (señorcito abogado escritor emperador de Tangamandapio). Sexto Freakerio: Imperio de Tangamandapio. Quiero ser Emperador de Tangamandapio.

Introducción: Acá están los tópicos a escribir en las próximas 7 o 9 columnas que llamare “De Locuras, Fatalismo y otros Demonios” a menos que mis lectores encuentren un mejor nombre y, obviamente, que me guste. Fin: Duermo otra vez.

(Imagen: Gravado Alemán. Será ese el vesturio que usare como emperador de Tangamandapio)

domingo, febrero 25, 2007

Carta a Gracia (" Conductas Suicidas ". La Conclusión)


24 de febrero de 2007.

Gracia:
Nueve meses después; habiendo coexistido con un sin número de situaciones y personas; regreso al mismo lugar, con el simple objeto, de afrontar, esta jodida carta tuya, tan perniciosamente infantil, tan pelotudamente demoledora.
Mi facultada ubicuidad me traslada aquel momento en que recibí tu misiva; revivo el ahogo mortal que estrangulaba mi orgullo mientas leía, no, no leía, interpretaba, tu jeroglífica-despedida: 1) Inspiración y Muerte Inicial: “... Te quiero mucho y te lo digo en serio, se que no me lo crees, pero es así, creo que lo mejor es que dejemos todo hasta aquí...”. 2) Lapsus e Inconciencia: “....Te quiero, te quiero, te quiero Gabriel, pero necesito tiempo para asimilar lo que me esta pasando ...” 3) Expiración y Muerte Final: ” prefiero que todo se quede hasta aquí.. prefiero eso, antes que vivir toda la vida diciéndole tú al mundo: ella era la ultima, después de ella nadie, te lo dije las promesas se rompen..” .
Pues te equivocaste Gracia; ”la promesa no se rompió”, mi fatalismo asumido, acredito que “tú has sido la última, después de ti, nadie”, quizás, el acaso no ha tenido que ver con esa aserción, simplemente, mi voluntad la que compele que sea así; condición, que pido a Dios, jamás cambie ¿por qué?, realmente no lo se, ahora no cuestiono mi intuición; mi conciencia se ha convertido, progresivamente, en una esclava servil de mis instintos viscerales, son ellas ahora quienes me gobiernan y rigen.
Están difícil escribir esto, debería obedecer al poeta Rilke “no escribas poemas de amor, póngase a salvo de todo esos motivos... “. Estoy contraído, sin nada que decir, en realidad, no quiero que el despecho me azuce a decir cosas marcadas con rencor, no obstante, te debo lealtad, y por tanto, no puedo ocultar lo que tú me provocas. Hiper sensibilidad mal nacida que me insta a contestarte; todo tan mamonamente humillante; tan dañino, remembranzas dolidas de nuestra idílica relación: desprecios, silencios mutilantes, palabras degolladoras. Pero era todo malo?, pues no lo era: carcajadas infantiles, susurros de amantes, labios heridos, carne-catarsis-carne; amor-dolor-amor. Maldita ecuación mecanicista instalada: Hombre=amor. Hombre=dolor. Amor=dolor. Entonces, Gracia, el amor es una mierda. Leibniz estaba errado al decir que el amor era: “sentirse inclinado a alegrarse en la perfección y el bien del otro, en su felicidad”; el amor no puede ser la búsqueda de la felicidad en el otro; yo busque tu felicidad, y aún así sufrí, quizás deba rescribir Noveaux Essais, y postular: “el amor esta en la búsqueda de la felicidad en el otro e infligir dolor a quien lo entrega”.
Eso quisiste Gracia?, protegerme, cierto?, dejarme de amar para que dejara de sufrir. Siempre fuiste mi amparo, en tu claustro encontraba resguardo a mis desequilibrios, tu inocencia disfrazada, tu ingenuidad tardía, tu pueril vida me obligaba a centrarme, a controlar mis pasiones, engrandecer mi serenidad; es por eso, que en aquella época, no existían “Conductas Suicidas”.O fue eso lo que motivo abandonarme?, no resististe que parasitara tu auxilio, al fin y al cabo, mi independencia y libertad no existía, para que?, mi subsistencia dependía de tu existencia; tenía razón Sartre y Simone de Beauvoir, enamorarse, es claudicar tu libertad en favor del otro, vez que el amor es una mierda, resulta inimaginable que una criatura pulule por el universo sin ser libre, pero el verdadero amor, lleva a la adhesión y ésta a la fusión. Yo=Tú=Yo. No hay individualidad y menos libertad, tus emociones e inclinaciones eran mías, mi agudeza e inseguridad eran tuyas. Lo siento Eric Fromm pero la realidad refutó su premisa: “amor maduro como unión a condición de presentar la propia integridad”, eso es imposible estimado Sr. Fromm, se ama y se pierde el Yo y el Tú; se ama y se configura el “Tú=Yo”, distintos de los primeros. Que desgracias es el amor, sacrificar por un sentimiento incierto lo mas preciado de una persona, ser libre y único, dos cualidades que definen a ser humano, luego, si quien se enamora pierde tales sones, ¿dejan de ser persona?; si tu respuesta es un SI, concluyo, que el amor, nuestro amor, era un suplicio.
Entonces por qué te ame?, sabiendo que sea tan indigno e inhumano?, por qué persigo signos inscritos en mi sub-conciente: tus gestos inocuos, tus frases sin sentido, tus sollozos de pendeja; por qué insistir en algo que no ya no existe?; todo murió; murió Gracia - murió en el libro de G. Blanco, y tú en la vida-; pero si están muertas por qué siempre las exhumo para encumbrarlas en lo mas alto del Zigurat y adorarlas?, simplemente, por que ambas las amo, y no me importa reconocerlo, ¿mamón?, quizás lo sea, no me importa la imputación; creo que amar es necesario, aun con todo el dolor que provoque, y las restricciones que establezca a la identidad y libertad; puede que ese sentimiento desfigure la esencia del ser humano; desfiguración necesaria porque evita que vivamos “enajenados”; la enajenación producto de separatividad; una vez aislado, buscas substitutos, casi siempre destructivos, mismo substitutos, que después de tu abandono, busqué y que llamé “Conductas Suicidas”...
En cuanto a las “Conductas Suicidas”, no voy a decir nada, ahí están, las nueve columnas -malditos números impares- ve tú lo que haces con ellas, no te culpo de mis actos, jamás lo haría, quizás lo único que te culparía es que me hayas permitido embelesarme de ti, porque fue el amor que me instó a realizar y escribir esas Conductas Suicidas, fue ese amor, que me movió, ahora, a cerrar esa serie de pretencioso ensayos, porque, al final del día, aún te sigo amando Gracia..
Gabriel.
(Dibujo y fotografía desenfocada de mi hermanita Claudia. Obra:Gabriel)

domingo, febrero 18, 2007

Carta a Gabriel (" Conductas Suicidas ". El Prefacio)


Se que para muchos es un misterio porque decidí petrificar en un blog o en mails, mis desafortunados, por no decir imbéciles, actos cometidos el año recién pasado; respondiendo a tal interrogante, debo decir, a manera de defensa, que tampoco lo se. Quizás, en esos medios, bizarros y anónimos, pensé que podía redimir mis culpas, o simplemente, dejar un testimonio sin sentido, de una parte de mi juventud, en que algún día, tales evidencias, revelaran una alguna respuesta a lo sucedido. Tal pitosino¡¡, y abalando mi proyección cósmica, fue, que en domingo parsimonioso, logre a través de una re-lectura de mis columnas, pedantemente llamadas , “ Conductas Suicidas “, encontrar la Fisis de mi destructivo comportamiento; y ese origen-justificación lo encontré en una carta...lo encuentre en una mujer:

Viernes 28 de abril 2006.
Jozhe:
“Son las 2/30 am, no puedo dormir, me ked pensando en lo k hablamos hace un rato, me da susto tu promesa, me da susto k digas k soy la ultima, no entiendo pok estas tan seguro de k yo soy la niña korrecta para ti, te lo he dicho muchas veces, me da miedo k me idealices, temo no seguir siendo tu Lilincesa.
Te quiero mucho y te lo digo en serio, se k no me lo krees, pero es así, creo k lo mejor es que dejemos todo hasta aki, y esta vez es en serio, tu planeas sacrifikar muchas kosas, y yo, ni sikiera se k hacer kon mi vida, no se k pasara conmigo de aki a un mes mas; y tu tienes la kapacidad de proyectarte hasta treinta años mas, sorry Jozhe no puedo seguir tu ritmo me da miedo todo esto, komo diriai tu, soy enferma de pendeja!
No sabes komo agradesko too lo k haces por mi, eri tan preokupaito, amorosito bakan, siempre pendiente de mi, siempre haciéndome sentir k soy una bitch; y k no se pok kieres estar conmigo si en el fondo yo no te doi nada de lo que tu realmente mereces; y creo k tu me das demasiado, tanto k no se komo manejarlo, komo kontrolar tus sentimientos hacia mi y todo lo k yo no pueda kontrolar me pone en una situación en la k no me siento komoda.
Porfa no creas k este correo es producto de mi periodo menstrual o algo así, aunke rekonosco k tiene un touch de eso, al fin me di cuenta k tu necesitas mas k una pendeja caprichosa, necesitai una mujer, una mina k te entienda, k sea tu amiga y sobretodo k te haga reír ( kosa k yo no logro) a lo mas konsigo k peliemos y nos digamos pesadeces =(
Te kiero, te kiero, te kiero Gabriel., pero necesito tiempo pa asimilar lo k me esta pasando kontigo, se k es un poko tarde para decírtelo, pero no kiero k tu regreso a Santiago koincida kon mi krisis existencial, porke, por lo k me has dicho, irte decepcionado seria horrible para ti, no kiero k eso pase, prefiero k todo se kede hasta aki, k me recuerdes komo tu pendejita bakan, floja, monga, maltratadora de Jozhezhito amorosito bakan por un tiempito, hasta k konoscas la mina ideal pa ti, prefiero eso, antes que vivir toa la vida diciendole al mundo: ella era la ultima, después de ella nadie, te lo dije las promesas se rompen...
Cuidate mucho, sigue siendo el mejor de los abogaditos y el profesor mas lindo k se haya graduado de laa eskuelaa de Derecho, ayuda a tu amiguis chiniti a pasar el examen de grado, sigue los pasos de don Gonzalo, no dejes de escribir, yo seré la primera en komprar tus libritos =) cuidate de Roberto, no te conviertas en ovejita descarriada como él; cuida a tu mama y tu hermana, komprate lentes de sol nuevos, esos te kitan el style de abogadito kool, portate bien y se feliz =). De verdad te kiero mucho negrito, pero es mejor asi!
Un besote y un abrazo amoroso . Lilin-Gracia ”.
Fue esa despedida lo que gatillo todo, la génesis de Conductas Suicidas, del primer párrafo de esas columna.” ....de enajenaciones, depravaciones y tristezas; un mes de reencarnaciones de ídolos literarios, Dickens, James Joyce, Marcel Proust , Vicente Huidobro, una vida libertina; bajos mundos, sexo, venenos, fiestas sodomíticas, amores idílicos y amantes suicidas, seguidores de Epicuro; Yo = Placer”..ahora entiendo todo, ahora se la raíz de mis actos...sólo una semana mas y todo, por fin, se habrá terminado.
P.D: Perdoname Gracia por haber hecho público algo tan personal, pero era necesario para mi bienestar.
(Ilustración de mi hermanita Claudia, la diseñadora. Obra: "Gracia")

sábado, febrero 10, 2007

El Exorcismo. ( Conductas Suicidas, Ultima Parte).

Ha transcurrido un mes, desde el irresponsable evento del 01/01/07; he perdido, en todo este tiempo, conciencia de lo ocurrido aquella noche, siendo mi falta de memoria el justificativo que soslaya mis conductas a-morales pretéritas. Por otro lado, mi soberbia continua explicando cada uno de mis actitudes dolosas, aseverando que son “parte del desarrollo normal de quienes quieren tenerlo todo” (y hasta ahora no tienen nada) siendo mi comportamiento imprudente propio del aprendizaje de esas personas.
Como ven, “Superbia et Luxuria“, son mis dos grandes Pecados Capitales. La Luxuria (lujuria), el deseo excesivo por la liberación del placer; y la Superbia (soberbia), el más grave de los Pecados Capitales, fuente de todos de ellos, razón de porque Lucifer fue despojado del cielo y arrojado al infierno; imperfección que Dante Alighieri describe como el: “amor por uno mismo pervertido al odio y desprecio por el vecino de uno”. Son estos Yerros Mortales, los que supuestamente provocan la destrucción de la vida terrenal y conducen a la condenación eterna...
Pues bien, y quizás, como muestra de mi Superbia, debo decir que no me importa ser crucificado acá en la Tierra, en el Limbo o en el Cielo por los hechos que cometí, no temo a las sanciones, que ya han sido muchas (soledad, enajenación, tristeza y despecho); no obstante, lo que me preocupa es el dolor y el daño que estoy infringiendo a las personas que amo. Una vez mi madre al veme en este estado me dijo: “Gabriel, no mereces lo que te haces“; o en la misiva que Mimosita me escribió: “a pesar de todo lo que haz pasado, que yo se que no es poco, en vez de salir adelante, caes en un retroceso, una involución horrible y lo sabes..” o Maria Elena, mi querida siquiatra: ”Tomémoslo así, fue la despedida de tus conductas suicidas, de ahora en adelante, tratarás de evitar toda conducta de autodestrucción, si en realidad así lo quieres”. De una u otra forma, mis conductas suicidas, ya casi satánizadas, que fueron en búsqueda de mi flagelación moral y mental también repercutían en otras personas, en mi madre, hermana, la Vero, en mi distante papá, en Roberto, y ,extraordinariamente, en mi querida y desaparecida Gracia. Ergo, y teniendo presente, que no quiero preocupar o hacer sufrir a quienes me rodean, es que decidí someterme al Exorcismo.
Soy católico, pero alejado de esas lidies, en particular de los mandamientos jaja, pero creo, que en este caso, se cumplen los requisitos exigidos por el “Rituale Romanum“. En primer lugar, la existencia de un poseído, o sea yo, ahora no se si estoy poseído por el diablo o de Mi (no se quien es peor jaja), y en segundo lugar, se exige alguna herramienta que pudiera ayudarme a desencantarme, a despertar, a des-poseerme, pero ese instrumento aún faltaba. Y es a ahí, donde ocurrió lo mágico. No se como sucedió, pero este juego esquizofrénico ideado por mi fue visto por Dios, Alá y Buda quienes me dieron una mano, porque en una ciudad desértica y costera como Iquique, donde es imposible que caiga agua del cielo, aparte del rocío, en una tarde soleada, comenzó a lloviznar. Era la señal, y el apronte para realizar mi ritual. Agua pura. Herramienta perfecta para exorcizar. Agua para un bautismo re-load.
Fue así, que salí al patio, agache mi cabeza en señal de contrición, apreté mis puños, y deje que las sutiles gotas borraran mis pecados, miedos, incertidumbres, tristezas, ostracismos y locuras; seguido y como lo pide el ritual, según el XII De Exorcizandis Obsessis a Daemonio repetí el siguiente latinazgo: “Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem, factorem caeli eterrae, visibilium omnium et invisibilium. Et in unum Dominum Iesum Christum, Filium Dei unigenitum et ex Patre natum ante omnia saecula. Deum de Deo, Lumen de lumine, Deum verum de Deo vero. Genitum, non factum, consubstantialem Patri, per quem omnia facta sunt. Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem, factorem caeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium..”, finalmente, agregue, perdóname Mamá por haberte causado dolor...perdóname Gracia por no haber sido suficiente para ti..al pronunciar esas últimas palabras, cesó de lloviznar, cesando también, y creo que para siempre, mis " Conductas Suicidas ". Fin.

lunes, enero 01, 2007

V. I. P. (Conductas Suicidas, Sexta Parte).

V.I.P , VERY IMPORTANT PERSON, crepúsculo de letras insinuantes en un re-cortado ticket, divisan mis ojos al abrirlos, ¿yo persona importante? por qué?, los cierro un instante, quizás un par de horas (mi estado no discierne tiempo ni espacio), los vuelvo a abrir, ahora un dorso juvenil, perfecto, femenino aparece, y esta quien es?, ¿una mujer?, perdón, mujer o pendeja?, de 4 o 5 años menos que mi cuarto de siglo superado; de complexión fina, de acabado trabajado en algún gimnasio, y por lo visto, por mi estrenado. No conozco este lugar, es un departamento, no me quiero atreverme a recorrerlo, tomó raudamente mis cosas y me marcho, bueno eso intento, hasta que me doy cuenta no hay personas en toda la habitación, ¿una pendeja de 21-22 años con departamento propio?, qué mierda hago acá?, preguntas simples, pero con alcohol son de suma dificultad, entonces, que voy hacer?, bueno mi típico trabajo intelectual, remembranzas, recuerdos de la recién pasada noche año nuevo 2007.
“ Tengo que despedir el fatídico 2006, perdí a Gracia, mis amigos, mi serenidad, mi confianza, perdí a Jozhezhito todo amorosito bakan , gane a Jozhezhito auto-maltratador y flagelador de dignidad. Para darle comienzo a este año impar (Tetagrametron, año impar = im-perfección, designio, para algunos ortodoxos, de buenos augurios, señales, para nosotros, de mala suerte, ¿otra vez?), había que iniciarlo con todo, comida abundante, alcohol, cantos y bailes, un cover del Dios Baco, había que olvidar todo y comenzar de nuevo, escribir sobre cosas buenas y positivas, había que dar muerte a mis columnas de Conductas Suicidas. El lugar escogido para la conversión, SALA MURANO Salón VIP, yo en el VIP? Yo Very Important Person? (por qué decidí ir a ese lugar, me siento mas cerca del vulgo que de los señorcitos feudales), en fin, ahí estaban los 2 ticket comprados, quizás sería buena idea, hay que dar las mejores alabanzas al Dios Romano del Vino para que este año sea próspero, me auto convencía. Mi acompañante de esa noche, my best chinese friend, no podía ser otra.
1 de Enero 2007, abrazos, gritos, bailes y cantos en el Salón Vip, todo ello acompañado de mucho alcohol, mucho Ron, mas bailes, abrazos, gritos y cantos, y mas alcohol, y mas Ron, y mas perdida de la razón, mas perdida de mi erigida dignidad, aunque, hasta ese momento, estaba a salvo de cualquier tentación porque mi Chinita me protegía, hasta que se corto el cordón umbilical que nos unía, y de ahí, Baco, como tantas veces, tomó posesión de mi, y después, frenesí, catarsis e indignidad, mismas cualidades, que según yo, a una linda joven les atrajo. Ella se encontraba desdoblada igual que yo, de un momento a otro, las risas nos agraciaron a ambos, y los besos y roces nos terminaron de atrapar, hasta culminar en un departamento, supuestamente, de su propiedad. Y su nombre?, como siempre, para distinguir mi irresponsabilidad, no lo recuerdo, creo que ni siquiera se lo pregunte”.
Son 11:20 A.M del 1 de Enero del 2007, aún en el departamento de la pendeja, semi ebrio y con mucho sueño, escribiendo, descaradamente, en su notebook conectado a Internet, y solo pienso después de las 10 horas de farras, que si quería morir en mis Conductas Suicidas, ya lo hice, mate lo último de honorabilidad que me quedaba, las bestias que me han acompañado ya han podado toda bondad; mis fantasmas, mis miedos, mis inseguridades han regado con azufre mi alma, impendiendo de cualquier forma que pueda brotar algún atisbo de noble sentimiento, estoy encadenado a mi auto destrucción, lo pido a gritos, mi inteligencia se hace parte a mis actos viscerales, ya no me queda nada, sólo esperar, esperar que algún día, mi forma de vida, me lleve al patio de los silenciados, si bien, no lo deseo, es eso lo que hago, me da pena reconocerlo, todo lo que Dios, en primer lugar, y mi madre, en segundo, han luchado, acabe en un idiota que quiere vivir como Marcel Proust y trabajar como Monarca de Mónaco; me entristece saber que a meses de jurar como Abogado, quiera truncar todo por unos instantes Hedonismo.
Quizás ahora, y en el hoyo que me encuentro, pueda abrirme los ojos, ver que estoy tirando todo a la basura, que es necesario que rescate mi vida y la reconstruya, sino, lo mas seguro es que termine arruinada, mas de lo que siento que esta ahora..
Por otro lado, debo encontrar respuesta por que en los últimos meses he decidido caminar en el abismo, y aunque creo donde puedo encontrar respuesta.
Ahora no tengo nada mas que hacer acá, apago su notebook, y me marcho, ni siquiera pretendo hablar con la pendeja, creo que es mejor así, quizás también esta situación puede ser humillante para ella, o quizás me equivoque, en fin, le dejo mi numero de celular en el trocito de ticket que resta, por si quiere alguna respuesta de lo que sucedió anoche (respuesta que tampoco tengo), ya ahora si, tomo mis cosas y me voy de aquí.