sábado, julio 21, 2007

Estulticia. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios)


Demencia, locuras y manías, sin número de calificativos para notar la degeneración paulatina de la actividad racional; triste atentado contra la personalidad diferenciadora de los seres humanos respecto de otras criaturas; cuyos motivos se mese entre el castigo divino y los postulados ininteligibles de la genética y la siquiatría. Es que lo “cognitivo” ha constituido, por siglos, no sólo un elemento necesario para nuestra existencia sino que también un requisito de aceptación social inconsciente, tanto es así, que primitivamente se usó el vocablo latino “delirare” (“desviado del surco recto”) para designar aquellos extraviados que rechazaban las reglas sociales impuestas; mismas convenciones comunitarias elaboradas y fundadas en la Razón.
Lo que Estulticia busca no es sólo acometer y derrumbar el universo lógico en el cual se desenvuelve el ser humano, sino que también mancillar al costumbrismo y formalismo social al que estamos encadenados. Es que la Demencia, hija de Erasmo, virgen impura de los dioses, fue enviada como Mesías para desenmascarar a los genios quiméricos, charlatanes ilustrados y falsos filósofos. Cuanta razón tenia Erasmo en su Elogio a la Locura:"La sabiduría inoportuna es una locura, del mismo modo que es imprudente la prudencia mal entendida". En este mundillo sobran los Aristóteles, los Kants y los Habermars; pululan por el espacio un montón de holgazanes jóvenes informados y sabios vejestorios en coma, que reposan, como morsas, lucubrando inútiles pajeos mentales, rascándose el ombligo y proclamando a los cielos “que este mundo es el mejor de todos” (a pesar de las guerras, hambres y atrocidades). Pues bien, yo fui uno de aquellos mozuelos pedantes que saboreó la bofetada de Estulticia a través de una aleccionadora humillación que pasó a narrar.
Antes de Gracia, existió Thiare, ser de apariencia débil y retraída cuya belleza era el intérprete usado para relacionarse con su ambiente, lo cual permitía soslayar su carencia de habilidad lingüística como su extraña personalidad, a veces tan recogida a veces tan catártica, cuyo comportamiento se movía entre afables caricias a hoscas e inexplicables desdeñes, en fin, así la conocí y así la quise. Nunca pude conocerla bien, sólo sabía que estudiaba sicología, vivía en un pueblito rústicos a una hora de la urbe, y que su nombre de reconocimiento social era Thiare, sólo eso sabía, aunque hubiese querido escudriñar mas allá, ella lo hubiera impedido, su “mundo” era reservado para su Yo y sus fantasmas, jamás permitiría que algún extraño lo explorara. Nunca quiso conocer mi círculo, no obstante, la pitonisa describía a mis amistades con detalles sorprendentes. En fin, en tal situación peculiar estuvimos un año, con intermitencias de algunas semanas, porque sus ojos perdidos que miraban hacia algún lugar desconocido, imploraban que la abandonará.
Un día cualquiera me expresó que viajaría a la capital a efectuarse una serie de exámenes, hecho fuera de lo común, ya que en nuestra ciudad existían excelentes laboratorios donde podía realizárselos, no obstante, ella insistió que los haría en la metrópolis. Las semanas se hicieron largas sin su presencia, quizás no era su presencia, sino lo absurdo de su conducta (la cual rompía mi monotonía) que provocaba añorar su existencia, pero esa necesidad prontamente se transformaría en un conjunción de rabia y desolación. Extrañando su figura, decidí cobijarme en mi mejor amiga, quien siempre ha dado consuelo a mis momentos de aflicción. La Chinita oyó atentamente mis incertidumbres pero antes de aconsejarme, le embargó una interrogante que quería resolver, ¿por qué ella no quería conocer a mi familia o al resto de mis amigos?; buscando algún razonamiento, señale que sólo su carácter medroso no la azuzaba a manifestarse, una respuesta tonta y poco convincente que me motivo mostrarle una foto de mi defendida y fue desde ahí donde mi Razón comenzó con su debacle.
Al ver la fotografía mi fiel escudera, frunció el ceño y movió su cabeza de un lado a otro, tomó mi mano y dijo: “¡Hay¡ Gabriel, sólo a ti te pasan estas cosas, ella no se llama Thiare, ni vive en un vulgo perdido de la pampa ni siquiera estudia psicología, es simplemente una pendeja de nombre convencional llamada Fernanda que ha vivido toda su vida con su madre en esta ciudad y no tiene mas oficio que ayudar a su abuelo en la tienda”, después de una leve interrupción, agregó “lo siento Gabriel”; “más lo siento yo” pensé, mi adulada inteligencia había sido burlada y humillada descaradamente, ¡eres un imbécil¡ me susurraba Estulticia. Es por eso, con el objeto de revindicarme, espere que llegará Thiare de su viaje para poder encararla y limpiar mi honra ya que mi Juicio había sido claudicado a favor de la Locura y difícilmente podría recuperarlo. Tan pronto llegó la fecha, acudí su hogar, encontrándome, primeramente, con su madre, cómplice de la burla hacia mi persona, extrañamente, al verme, se hecho a llorar y decir: “Gabriel, perdónela; es que está enferma, enferma, mi hija está loca”, al escuchar semejante revelación, la degradación a mi Razón culminó, y Estulticia nuevamente susurro “ ¿Quién es el loco Gabriel?, mis neuronas hicieron sinapsis otra vez, relacionaron eventos; nombres falsos, pueblos inexistentes, enfermedad encubiertas. Pedí a su madre que me permitiera verla, ella consintió mi visita, fue así que logre entrar a su habitación; la divise tirada en su cama con los mismos ojos extraviados mirando alguna parte del cielo o el infierno, me senté junto a ella y espere, inútilmente, alguna reacción de su persona; estuve una hora a su lado, hasta que decidí levantarme y salir del dormitorio, cuando traspasaba el marco de la puerta, escuche, por tercera vez en una semana, “Lo siento Gabriel”. Después de eso, nunca mas supe de ella.
La Locura es vital para el ser humano ya que devela lo frágiles e insignificante que somos, nos compele ha ser genuinos y humildes, como a su vez precavidos con la Razón y el Conocimiento, elementos susceptibles de ser disfrazados con la finalidad de mostrar una realidad dulce y placentera, a diferencia de Estulticia que nos incita a conocer nuestro verdadero mundo no sólo el pulcro sino aquel que es imperfecto, al igual como lo es el ser humano, imperfecto, idiota y demente. Porque a fin de cuentas ¿Quiénes no están locos?










lunes, julio 02, 2007

La Autopsia. (De Locuras, Fatalismos y otros Demonios).


Leo a Rosney: “En determinadas condiciones, las leyes organizan la materia formando estructuras y sistemas más complejos”. Entones, impongo el siguiente imperativo hipotético kantiano: Leptones+ Hadrones+ Quark+ Átomo+ Molécula+ Célula+ Seres Vivos=Ser Humano. ¿Reivindicación extemporánea de la generación espontánea versión 2.7? ¿La vida fruto de lo inerte? Mismas interrogantes que afloraron hace cuatro años atrás.
Estando en mi último año de Derecho, me correspondió concurrir a la sangrienta cátedra de Medicina Legal, en la cual, los términos de vida, muerte y seres humanos constituían pajeos mentales imprescindibles, para aprobar el ramo. Aunque existía otro requisito que debía su cumplimiento el cual consistía en asistir en la realización de una autopsia.
Cuando supe de tal mórbido requerimiento me concentre, que tarde o temprano, llegaría mi insoslayable encuentro académico con la muerte y, por tanto, debía tranquilizarme.

Fue así que aquel regañadiente día llegó y tuve que concurrir al Instituto Médico Legal para colaborar en la realización de un peritaje legista sobre dos cadáveres. No fui solo, me acompañaba la displicente Negra que también debía cumplir con tan peculiar requisito. Recuerdo que era un viernes soleado,
“¡que dicotomía¡“, comentaba a la Negra, “un perfecto día primaveral semi festivo y nosotros dirigiéndonos a la imperfecta estación fría y lúgubre que es la morgue”. “¡Son gajes del oficio¡” replicaba ella, agregando, “en nuestra trayectoria, como paladines justicieros, siempre veremos rodar cabezas, vísceras y cuanto órgano en descomposición derive de un homicidio o accidente mas si se nos ocurre la mala idea de ser fiscales”. Palabras desdeñosas con sentido, pensaba. ¿Acaso los ojos, brazos, gónadas, vísceras y sangre, son piezas solitarias sin valor alguno? ¿Qué provoca que minimicemos las facciones de nuestro organismo en grado de inocua importancia? ya no había tiempo para respuesta a tales preguntas habíamos llegamos a la morgue.
En primer instancia percibí olor a sangre, a muerte y fatalidad (sensación inmemorial que todavía me acompaña a son de alerta de alguna tragedia venidera). Entramos y la imagen de la muerte nos bofetea,
postal aterradora, dos cuerpos mutilados recostados en mesas de metales. La Negra, impertérrita en ocasiones similares, no soportó repugnante paisaje y escapo de la sala, yo habría salido también, pero el hedor de la sangre y carne en descomposición atrofiaron mis sentidos, estado amniótico que sólo rompió una frase al vació ¡ah tú eres el postulante abogado, toma el cuaderno y el lápiz, rápido¡, era el medico legista, hombrecito delgaducho vestido con un delantal bañado en rojo que lo cubría, mismo personaje que insistió, “¿no me escuchaste toma un lápiz y papel”, un segundo de obstrucción, luego reaccioné tontamente y tartamudeé una respuesta afirmativa. Empezamos el protocolo de autopsia. Primero, inspección ocular, hombre, perdón sujeto (estaba muerto), de apenas 1.60 de altura, obeso, 40 años, chofer de autobús, accidentado hace 3 horas en colisión frontal, su cuerpo manifestaba toda clases de lesiones externas, equimosis, hematomas, edemas, fracturas cerradas y abiertas suficiente para haber dejado existir en unos cuantos minutos, no obstante, teníamos que conocer la causa real de su muerte. Según el protocolo, lo que sigue, es analizar la cavidad craneal, lo cual significa abrirla, aunque no pensé con la brutalidad que realiza tal actividad. Básicamente, el médico legista toma una cierra eléctrica y corta el hueso occipital del cráneo dejando que salga el cerebro o lo que queda de él. El hombre, perdón el sujeto, se convierte en un simple objeto; vísceras, extremidades, sangre y cerebro son reliquias que develan una historia de alegrías, penas, éxitos y decepciones, pero sólo eso, vestigios y basura, piezas inertes, con valor únicamente para las bacterias del subsuelo que se deleitaran con ellos; ya no hay alma, ni pensamientos, ni voluntad sólo un cuerpo que encierra inactivos órganos que alguna vez tuvieron importancia. Me parecía extraño que estuviera hablando con tal grado de indiferencia, al igual como lo hizo la Negra, al igual como lo hacía el Doc, después de abrir la caja toráxico y luego la abdominal, en una acto, que días antes, lo hubiera considerado de sumo salvajismo, pero el hedor a putrefacción y la imagen cadavérica de aquel individuo insertados en mi inconciente guiaban mi razonamiento hacia el siguiente postulado, eso no era humano sólo una cosa inservible. En aquel momento, me encontraba en un estado letárgico, tal conclusión me retrajo mentalmente, y eso el medico lo notó, diciéndome “oye muchacho, despreocúpate, esta muerto, pero ya habrán otros, recuerda que la vida es una necesidad”. Después de escuchar esas palabras, me tranquilice y continué con el siguiente cadáver.
Tan pronto finalice con el maldito ejercicio volví prontamente a casa, inundado de imágenes macabras, impregnado a hedor a sangre y sabores nauseabundos y con una punzante interrogante, qué significado tenía eso “de la vida es una necesidad”, cómo alguien podía decir algo semejante después de tratar brutalmente a esos sujetos.
Pues ahora entiendo lo que dijo el médico. La vida es un ciclo, fanáticos religiosos hablan que el hombre vino del polvo y del polvo volverá, y sin perjuicio que su exacerbación nubla sus mentes, en este punto tienen algo de razón; la vida proviene del juego, perfectamente escrito, de componentes inocuos y simples como un Quark, pero que determinadas condiciones, se configuran para formar átomos, moléculas y en células que en su máxime genialidad termina creando al ser humano, no obstante, llegará el momento que el quark pedirá su libertad, y se despegara de los átomos, y estos, a su vez de las moléculas y finalmente de las células, perdiendo el ser humano todo sustento, hasta que el Quark
volverá, nuevamente, a conjugarse con otro inerte Quark e iniciar así, nuevamente, el juego de la vida, porque al fin y al cabo la vida siempre será una necesidad.