domingo, marzo 30, 2008

La Torre de Babel II (De locuras, Fatalismos y otros Demonios)

No sabía que hacer, si retirarme o simplemente tomar mis palitos y enterrárselos en sus gargantas, pero decidí algo más “polite”, pregunte a Masae. ¿Por qué se están riéndose de mí? Ella contestó, risueñamente: No lo se, en realidad yo poco entiendo los idiomas que hablan, es más, me atrevo a decir que nadie, en esta mesa, entiende una palabra del otro, hay unos que hablan japonés, otros chino mandarin, otros taiwanes y otros coreano, así que es imposible saber lo que dicen. Al escuchar tal respuesta, simplemente, me quede enviudo en el vació propio de la ignorancia y después de hacer un ademán continué comiendo cerdo con soya mientras ellos seguían riéndose a morir.”(Martes, octubre 16, 2007 La Torre de Babel (De locuras, Fatalismos y otros Demonios) ).
Fue en ese momento que mi Subconsciente decidió tomar rumbo propio, escalando las ruinosas escaleras de Babel, girando, retorciéndose, adoptado una y mil formas para tomar las esquinas del acabado edificio, hasta llegar a su cumbre, desde la empinada terraza, o lo quedaba de ella, la Subconciencia reemplazaría a los dioses, o al menos lo imitaría burdamente, enjuiciando con soliloquio a mi y a demás los débiles mentales que ya yacían en el foso después del despojo: No comunicarse y logra el entendimiento mutuo, es el peor de las ignorancias, de aquellas que los filósofos terrenales, calificaban de culpable, con sentencia de muerte o al menos de servidumbre permanente por quienes si poseen ese magisterio. Recuerdo, Gabriel, una vez escribiste: “comunicación=signos+entendimiento=dominación, quien no comprende, no somete, y si no subyugas, mueres o te esclavizas”, (Martes, octubre 16, 2007 La Torre de Babel (De locuras, Fatalismos y otros Demonios) ).
Ergo, según tú y quienes te acompaña, el hombre está reducido a un manojo de signos, únicos o complejos, que manifiestan pensamientos, sensaciones y momentos ciegos; símbolos narradores de historias provincianas y pomposas, de muertes anónimas y utópicas, tallados de anillos de personas, pueblos y civilizaciones; lenguaje instrumento privativo de los seres humamos, “h
aus des seins”, sin lenguaje, no hay cobija para el alma, sin ella, arriesgas a perderla, quien carece de esencia, no merece morada entre los hombres.
Quizás, condenado mozuelo, deberías aceptar tu condición de paria dentro de la Polis, la incapacidad de dominar los menesteres del lenguaje, os permiten soslayar los vaivenes, odios y tristezas que embargan a vuestros seres; un sabio/rey/antiguo dijo: “quien añade ciencia, añade dolor y una inteligencia siempre hay grandes sufrimientos”, cuan cierto estaba aquel rey judío, los formalismos racionales han robustecido a políticos, juristas, escritores y científicos que para cumplir idealismos personales han sacrificado su propia felicidad y de quienes los rodean.

Así fue que algunos, deseando entender la magia de la vida a través de una simple formula minimalista estructural, C4H5N3O, fría y apática no coincidente con la fuerza y energía que brota de la existencia, pudieron rescribir el génesis de la evolución y; una vez encumbrados como falsos entes divinos también quisieron poseer la pluma que redactará el Apocalipsis, bastando una mezquina serie, E=MC2 para que calcinar el mundo en ira y violencia.
Te das cuenta, aún poseyendo doctrinas inmemoriales del lenguaje científico no pudieron manejar la vida ni la muerte, al contrario, ambas se han ido contra Uds., pidiendo el retorno del trono que los abyectos despojaron. Ahora los imputados viven temerosos de inventar otra sigla de vida o de muerte o, que descubran las ya transcritas con sangre en un rincón de sus adelantados sarcófagos, porque cuando los encuentren mis hermanos los condenarán al silencio eterno bajo cargo de usurpación de funciones, aún escucho al furioso Gilgamesh exclamar “¿Dónde ha aprendido la ignorante humanidad lo qué es una conducta de un dios”?; interrogante certera, la vida y la muerte, son propiedad exclusiva de quienes la poseen y no de aquellos a quién se las conceden, por tanto, su concepción y desarrollo son atribuciones que no puede ser suplantadas y quienes se atrevan hacerlo deben ser castigados, como ha sido demostrado en el devenir histórico de su mundo.

Entonces, Gabriel, atesora la barbarie, así no enfadaras a los dioses, al contrario, agradaran tus gestos hacia ellos, te concederán alegrías terrenales; obedece a tú Sófocles “únicamente con la ausencia de la sabiduría hace agradable la vida”, vive en la sima del oscurantismo y ten una vida afable y eterna a diferencia de los que usufructúan del lenguaje lógico-formal que saben que el conjunto de caracteres “finitos” simbolizan una idea, la expresión humana de su insignificancia, del término de su existencia y la incapacidad de alcanzar la inmortalidad.
Intempestivamente, apareció mi olvidada inteligencia, escaló los mismos muros de Babel hasta llegar a la terraza donde estaba mi Subconciencia, corrió raudamente hacia ella y, antes que pudiera ella hacer algo, la lanzo al abismo, en ese momento desperté, volví a la misma mesa con los comensales extranjeros, que seguían riendo de sabe qué cosa, no preste atención y continúe comiendo cerdo con soya.